domingo, 11 de octubre de 2009

CAPITULO 38: NEOFITO Y AMOR

KEVIN

No entendía que me estaba pasando, algo en mi cuerpo me estaba pidiendo a gritos morir, pero otra parte me estaba pidiendo vivir. Era una mezcla entre el dolor y el maravilloso rostro de Bella; era ella por quién yo podía ver el mundo de una manera más positiva.
Mi cuerpo se estaba convirtiendo en algo que no era yo, en algo más allá, sabía que iba a ser un vampiro, eso no me daba miedo, quizás de esa manera podría conquistar a Bella o por lo menos vivir con ella todo el tiempo que sea suficiente para verla feliz.
La amaba, ahora estaba más seguro que nunca, el cambio que estaba teniendo, me hacía ver las formas de una manera diferente, con más tranquilidad, menos ansiedad, mi cabeza estaba funcionando a mil y ahora sabía que ella era el amor de mi vida, aunque yo no fuese lo mismo para ella; pero la cuidaría, nada importaba; ni Edward, ni Jake, ni ningún otro chiquillo humano tonto que anduviese por ahi intentando conquistarla. Nada importaba ya.
Comencé a respirar de otra manera, ya no sentía mi corazón latir, ya nada tenía el mismo sentido; volví en mi suavemente mientras miraba hacia todos los costados, allí estaban Carlisle y Esme mirandome asombrados, mientras escuchaba como llamaban a sus hijos suavemente, tanto que un humano no pudiese escucharlos, pero ahora yo si.
En menos de un milisegundo llegaron Alice, Jasper, Emmett y Rosalie.
- ¿Bella? - fue lo único que pude decir; al nombrarla un dolor en la garganta, rasposo y doloroso se cruzó rápidamente; pegué un pequeño alarido mientras Carlisle traía en su mano un vaso lleno de sangre.
La tomé sin pensarlo, de inmediato el dolor cesó, pero aún faltaba algo, era sangre de animal, no era de humano; esto no iba a estar nada divertido sabiendo que Bella era humana y podría lastimarla.
Ahora si que comenzaba a pensar de una manera menos convincente y lleno de miedo, pero de sed.

BELLA

- Edward, Kevin debe de haber despertado a estas horas, ¿cómo estará?
- No lo se, pero toda mi familia esta con él y principalmente Carlise, sabes que el podrá ayudarlo
- dijo Edward quien aún se encontraba a mi lado en su forma vampirezca desnuda y hermosa. Charlie no volvería en todo el día y Edward no me dejaría sola, tenía miedo de que a Kevin se le diese por escapar, venir a verme; todo terminaría mal siendo un neófito.
- Lo se. Aún me siento mal por todo lo que le pasa, es mi culpa y lo sabes.
- No lo es Bella, no es tu culpa. El se tiró a salvarte y bueno.
- Si no lo hacía, yo sería vampiro ahora.
- Lo se, y se lo agradezco de por vida, o de por muerte por decirlo de una manera más exacta
- su voz sonaba melancólica, no entendía cual era mi opción ante todo esto, algo no iba a estar bien si seguía insitiendo con no convertirme en vampiro, yo quería e iba a pasar - de todo modos no quiero hablar sobre eso otra vez Bella. Vamos a desayunar, ve a bañarte y yo te preparo algo pequeña humana caprichosa - intentó ser lo más dulce posible, mientras yo por dentro quería discutir el tema, lo respeté aunque no se iba a quedar así.
- Si señor - me limité a decirle, mientras tomaba ni neceser y marchaba a tener mi momento humano.
Me bañé mientras pensaba en lo terrible que sería para mi ver a Kevin, o de lo terrible que sería para Kevin verme a mi o a cualquier otro humano.
Tenía miedo, tenía la sensación de que algo no estaba bien, ni lo iba a estar.
Un ruido en mi cuarto me lo hizo saber, salté descontrolada, salí de la ducha, me puse la toalla y salí a la busqueda de mi amado vampiro y de aquel ruido aterrador que me hizo estremecer.
Al entrar a mi cuarto, Edward se encontraba junto a la pared con Kevin en sus brazos y toda su familia alrededor, intentando calmar las ansias de aquel nuevo y viejo neófito, quien había sido alguna vez mi amigo y ahora me miraba con ganas de mi sangre y de mi vida.

CAPITULO 37: ESOS MOMENTOS

Nada tenía sentido, Kevin ahora se estaba convirtiendo en un vampiro en el cuarto contiguo al del Edward donde yo me encontraba.
Sus gritos se escuchaban gritos incesantes, tanto que me daba miedo; miedo y culpa, sentía que algo tenía que hacer por él, pero sabía que era muy tarde.
Solo había pasado dos días desde que lo mordieron, pero estaba segura que habían pasado meses, era todo tan eterno y yo estaba llena de miedo por lo que Kevin podría hacer.
Edward me quería llevar a toda costa a mi casa, a pesar de que yo me negué, me hizo prometerle que hoy me llevaría; no era seguro para mi quedarme en el momento en el que Kevin se despertase, sería un neófito y yo a pesar del amor que me tenía aún seguiría siendo una simple humana.
- Mi amor, ten calma, todo estará bien.
- Sabes que no Edward, Kevin se convertirá en un vampiro y todo por mi maldita culpa.
- No es tu culpa cariño
- su no desesperación me estaba acuchillando por la espalda.
- Basta Edward. Sabes que si, yo lo metí en esto y el intentó salvarme, sino fuese por él quién estaría convirtiendose en vampiro sería yo y lo peor de todo es que no me ayudó, sino que quitó de mi uno de esos momentos que yo quería que pasasen - los ojos de Edward se abrieron como platos.
- ¿De qué hablas Bella? - claro que sabía de que hablaba, no le convenía saberlo, porque no quería de ninguna manera que yo fuese un vampiro.
- Sabes de que Edward, yo quiero convertirme. Quiero vivir mi vida contigo, sabes que no me interesa nada más.
- Calla Isabella Swan, calla. No quiero que lo digas ni en broma.
- No es una broma, es lo que quiero y es lo que va a pasar Edward
- en menos de un segundo me descubrí sola en el cuarto. Se había enojado y se había ido tan rápido como pudo. Me levanté tranquilamente, y caminé hacia la puerta. Alice intentó hablarme pero no le presté antención, se dió cuenta de mis pocas ganas y me dejó marchar. Tomé mi furgoneta, la cual Edward había dejado aparcada sutilmente en el garage luego de todo lo que había pasado, me subí y me fui tranquilamente a mi casa. No podía soportar que Edward se enojara conmigo por querer ser lo que él, para poder estar juntos por siempre. A pesar de que eso quisiera decir que me convirtiese en lo que el no quería que yo fuese; pero mi única meta ahora era estar junto con él y que todos a mi alrededor pudiesen ser felices también.
Llegué a mi casa y como de costumbre Charlie no estaba, tomé una cuenca de cereales y subí a cambiarme e intentar descansar un poco; me iba a esparar algo bastante importante y difícil cuando Kevin se terminara de convertir. Según Edward, a pesar de estar en un estado fuera de él, vendría a buscar me por el simple hecho de amarme.
Eso me traía un tanto de miedo y otro de preocupación, no solo por mi, sino por él mismo; Edward jamás permitiría que se me acercase y si lo hiciese de seguro lo mataría, eso no me hacía nada feliz.
No solo había terminado siendo un vampiro por mi culpa sino que cabía la posibilidad de que su vida o no vida, terminara por mi culpa también.
- Bella - me asusté y di una vuelta rápida. Me pegué contra la cama y hubiese caido al suelo, sino tuviese como novio a un bello y rápido vampiro.
- Bella - me asusté y di una vuelta rápida. Me pegué contra la cama y hubiese caido al suelo, sino tuviese como novio a un bello y rápido vampiro - ¿te encuentras bien? - preguntó sinceramente preocupado.
- Si - me dejó nuevamente en el suelo seguro y se alejó un tanto.
- Lamento haberme ido así hoy, realmente me causa mucho dolor escuchar que quieres convertirte en un moustro como yo - aquello me dolió en el alma. Me acerqué lentamente a él, lo tomé de la mano y lo besé tan tiernamente como pude.
Me miró con mucho amor luego de terminar el beso dado por mi, me acarició el rostro y me tiró en la cama con mucha dulzcura y seducción.
Y en aquel momento Edward me hizo el amor como nunca antes me lo había hecho y de una manera en la cual yo sentí que me amaba como nunca antes, eso me hacía sentir segura a pesar de todo lo que estaba pasando.

CAPITULO 36: TODO QUE PERDER

No podía creer lo que estaba viendo, aquellos dientes punzantes y tremendamente terrorificos a pesar de estar en la boca de una físicamente dulce y tierna niña, se estaban clavando lentamente en el cuello de Kevin.
Eso o lo mataría o lo convertiría en un vampiro, y claro, como no podía ser de otra manera, todo era mi culpa.
Alguien detuvo a Jane con un gran golpe en la espalda, y salió volando por los aires de una manera totalmente bestial.
Me asusté, no podía moverme, pero me arrastré hasta Kevin que ahora estaba solo, lo miré a los ojos, aquellos ojos ya no eran los mismos, Kevin estaba entrance, no gritaba, a penas podía respirar; debería ser parte del proceso de conversión. No sabía que hacer, tenía ganas de saltarle en el cuello y chupar el veneno, pero no sabía que consecuencias traería para él y si podía salvarlo verdaderamente.
Me largué a llorar de manera desmedida, a penas podía ver a mi alrededor por culpa de mis lágrimas, a penas podía escuchar lo que estaba pasando por mi aturdimiento, tenía miedo de desmayarme. Ya era moneda corriente eso en mi y no me sorprendería si pasase, aunque si me daría demasiada bronca porque solo sería otro problema más en todo este asunto.
- Bella, cariño. Ven, apartate - miré a Edward, quién estaba tranquilo, demasiado como para estar en el medio de una pelea - todo terminó. Ellos se fueron - ¿se fueron?, no entendía. ¿Se habían rendido? - pero van a volver, tenemos que irnos lo más pronto posible, tenemos que esconderte Bella. Solo se fueron para tapar un mejor ataque que este. Vamos.
- Pero Kevin, KEVIN... EDWARD. No quiero que se convierta, por favor, haz algo. Carlisle, Carlisle
- mi voz sonaba cada vez más desesperada y solo podía gritar balbuceando.
- Ahi viene, ven Bella. Necesito llevarte, todo estará mejor - me tomó por debajo sin mi consentimiento y volví a estar en el aire a un millón de kilómetros por hora, ya no sabía a cuanto podría ir de rápido estos vampiros. Cerré los ojos, no quería volver a sentirme mal, esta vez era con Edward, el se ocuparía de mi para que no cayera.
Llegamos a mi casa, Charlie estaba trabajando aún, tomó algunas cosas necesarias y las tiró en un bolso rápidamente, y volvió a tomarme en brazos para ir a su casa.
- Edward, ¿qué es lo que pasara?, ¿cómo reaccionará Kevin con todo esto?, ¿se convertirá en un vampiro?
- No lo se cariño, Carlisle está con él, sabrá que hacer. Necesito que descances, te necesito enterita y bien mi amor, para poder llevar esto de una mejor manera. ¿Me lo prometes?
- lo miré con la mejor cara de "Si", aunque por dentro yo sabía que algo no estaba bien, que algo había cambiado.
Me acosté, a pesar de mis no ganas de dormir y todos mis pensamientos, el cansancio pudo más y me dormí lo suficientemente rápido como para no recordarlo.
Al despertar, Edward estaba a mi lado.
- ¿Qué pasó con Kevin?
- Carlisle no pudo hacer nada cariño, el se esta convirtiendo.
- Oh, Dios santo
- mis nervios se volvieron a poner a flor de piel, no podía creer lo que estaba pasando, ni yo era la misma, ni Kevin era el mismo. Solo tenía una cosa en claro: yo era un peligro para todo el mundo, se estaba yendo todo fuera de control y algo tenía que hacer para que todo acabase.

CAPITULO 35: LA HUIDA

Comencé a caer de a poco mientras intentaba parar la caida con mis manos, lo cual no era de mucha ayuda ya que el caño estaba oxidado, y de el se desprendia pedazos rotos e inservibles, mucho menos me ayudaban mis mis manos sudorosas gracias a mis nervios.
Sentia la adrenalina correr por mis venas.
Tenia dos posibilidades: Los Vulturis se daban cuenta de mi gran plan y venian por mi, o me caia y me mataba.
Mi respiracion se acompaso con los latidos de mi corazón, desbocado y frenético.
Apoyaba los pies en donde fuera, ni siquiera miraba, por miedo a que eso parara mi bajada. Sabia perfectamente que estaba a una gran altura, por ese motivo me costaba más. Tantee con el pie derecho una parte de la pared llana y lleve todo el peso a ese costado.
Cuando lo hice, se desprendió una parte del caño y ya en ese momento supe que estaba perdida, debia tirarme o quedarme allí hasta que los Vulturis me encontraran. Me sostuve con más fuerza del lado donde el caño no se habia soltado, pero era más dificil, pues la pared llana de donde me sostenia estaba al otro lado.
Moví con delicadeza mi brazo hasta que sentí que lo tenia bien sujeto, y despegué uno de los pies de esa pared.
Pero en ese momento - en el meno indicado - el suelo de donde apollaba el otro pie se cayó en pedazos, como si la muerte me buscara, la muerte queria encontrarme.
Como un acto reflejo me sostuve con la otra mano en la parte del caño donde no se había desprendido de la pared y, con los pies colgando en el aire, miré hacia abajo.
No sabia si me habia asustado más ver a la altura en la que me encontraba o ver a esa persona corriendo entre le gente.
Sabia quien era, y gracias al cielo que no podia salir al sol, pues así no me podria ayudar en nada, eso le costaría su vida.
Era sencillo, soltar las manos del caño para caer a la muerte, que me llamaba tranquila desde el suelo, de esa manera mi vida misma que no era yo en este momento se mantendría a salvo.
Mis manos se soltaron en ese instante de pensamiento, y caí hacia el suelo; cuando creí que era el fin unas manos sumamente rápidas me tomaron y comenzamos a movernos. Abrí los ojos como pude para entender que aún estaba viva, que me encontraba en los brazos de Edward el cual brillaba con una calidez absurda, pero nadie le miraba, pude comprender que ibamos a una rapides sobre humana no solo por eso, sino porque comencé a marearme y me desamallé.
Al despertar, aún estaba en el lugar, aunque un poco más apartada, ahora estaba en los brazos de Emmett, mientras toda la familia estaba en posición de ataque, inclusive Kevin a pesar de que de seguro era solo un inconveniente en todo esto por ser un simple humano como yo. Pero de todas maneras allí estaba, detrás de Alice quien intentaba resguardarlo, mientras enfrente todo el séquito Volturi miraba tranquilamente a cada uno de nosotros; no había pasado mucho tiempo desde el desmayo a la nueva realidad.
- Edward, Edward. Si que eres rápido, si que tu familia lo es. Encontraron demasiado rápido el lugar, nunca los subestime, pero esto es sorprendente - dijo Aro, aquel hombre que me había asustado en el cuarto-prisión donde me habían resguardado por poco tiempo. Todos los de la familia comenzaron a gruñir.
- Maldito seas Aro, te metiste con la humana equivocada, ni te pienses que te vamos a tener miedo. Aquí quienes cometieron un error fueron ustedes no nosotros; esto no es equilibrio alguno - gritó Edward lleno de odio y rabia. Quería correr y abrazarlo, pero aún me sentía un tanto mareada y estaba segura que si me paraba caería nuevamente y de nada ayudaría.
- Tranquilo Edward, ustedes tienen dos humanos quienes saben el secreto; ya sabes la regla, o son vampiros o son historia. Tu eliges - en aquel momento los rugidos se hicieron más intensos; uno de esos me asustó gravemente, el de Emmet quien lo hizo cerca de mi oído y era como un animal feroz, aquello me dejó sorda del oído izquierdo. "Disculpa", murmuró entredientes Emmet a pesar del tenso momento.
Edward por su parte saltó hacia Aro pero en ese momento paró en el aire y volvió hacia atrás de un golpe.

CAPITULO 34: TE EXTRAÑO, ME EXTRAÑAS

EDWARD

Nada me hacía peor que saber que Bella estaba en peligro, busqué durante horas donde ella podría estar, pero aunque me molestara aceptarlo los Volturis no eran ningunos tontos y habían dado cada paso concretamente; ni uno en falso.
Mi familia se había vulto a juntar, pero yo no podía estar ni un solo segundo sentado o parado esperando que las cosas pasaran, aunque eso quisera decir que se formaría un plan mejor para encontrarla.
Jake estuvo de acuerdo conmigo, y acepté a que me ayudara a buscarla con su super olfato, aunque mis celos en contra de él eran en potencia, no podía dejar de darme cuenta cuanto la amaba y cuanto él me ayudaría en la busqueda de Bella.
Kevin había despertado y también quería ayudar a buscarla, pero en su paso humano solo entorpecería la situación y para darle un mayor apoyo, aunque eso no me hiciese feliz lo dejé como vocero personal con la familia para que pudiese dar ideas.
- Edward, ¿no tenés una minimia idea de donde puede estar?, ¿algún lugar, algo del pasado que hayan usado, Carlisle que estuvo con ellos no sabrá algún lugar?
- No Jacob, si supiera no estaríamos acá dando vueltas como estúpidos buscandola
- dije de mala manera a pesar de que no se lo mereciera, cualquier cosa me fastidiaba en este momento. Jacob no me respondió, ni siquiera me miró por si se me daba arrancarle el cuello - disculpa Jacob, sabes que no estoy de humor.
- Ninguno de los dos Edward, te entiendo. No es el momento de pelear, ahora solo tenemos que estar concentrados en saber donde ella está - me sorprendía la pasividad en la que se encontraba Jacob, me estaba ayudando inconcientemente a tranquilizarme y pensar mejor - estoy de acuerdo contigo en seguir buscandola, pero hay que saber que idearon los chupasangres, llamados "tu familia".
- Voy a ingorar eso. Los llamaré
- paramos un segundo, tomé mi celular y disqué el número de Alice.
- Alice, ¿qué pasó por allí? - pregunté un tanto acelerado.
- Hemos decidio ir hasta Volterra, alguien nos tiene que decir algo, no hay un porque llevarse a Bella de esa manera y creo que algo podemos hacer.
- De acuerdo, los acompañaremos
- cerré mi celular y le conté a Jacob la idea de mi familia. Estuvo de acuerdo, pero decidió ir a buscar a su manada para seguir buscando. No tenía muchas ansias de ir a ver a los vampiros que secuestraron a Bella y la idea de licántropos no sería de ayuda para intentar llegar a un acuerdo con los Volturis.
Jacob se fue hacia su reserva mientras yo iba a Volterra donde me encontraría con mi familia.

BELLA

- ¿Qué quieren de mi? - dije temerosa pero en la posición menos escandalosa posible.
- Soy Aro, un gusto pequeña humana. No queremos mucho de ti, tu no eres nuestro objetivo - dijo tranquilamente aquel hermoso vampiro.
- ¿Qué quieres decir?
- Queremos a los Cullen, tan fácil como eso cariño. Eres nuestra carta, esa perfecta carta, la que desde el principio nos hacía falta para tener a los Cullen en nuestras manos
- mis ojos se abrieron de par en par. Querían a los Cullen. Eso no me hacía mas feliz, prefería que fuera yo su objetivo. Mi Edward, Alice, Jaspero y Carlisle eran su objetivo mas directo desde siempre, Edward me lo había dicho claramente. Eso no me hacía más feliz.
- No va a pasar, eso nunca va a pasar - grité histérica, no iba a permitir que tuvieran a los Cullen en sus manos, no por mi culpa, no iba a ser esa carta. Aunque ello llevara a que yo dejara de existir.
- Oh, cariño. Eso no depende de ti, tu sabes que ellos vendrán a buscarte. Lo sabes, con eso me alcanza - quise gritarle en la cara todo lo que se me había pasado por la cabeza en ese mismo instante, pero en menos de un segundo, tal como Jane había hecho un poco atrás se fue en un abrir y cerrar de ojos. Volví a quedarme sola. Miré hacia todos lados nuevamente buscando un lugar por donde escapar, no me pensaba quedar tranquila cuando era el precipicio de que los Cullen estuvieran en la mano de los Volturis.
Di vueltas como una tonta, hasta que descubrí una ventana la cual estaba un poco abierta, tomé una vieja espada que se encontraba como adorno en una esquina de la habitación.
Con mucha fuerza comencé a romper lo que quedaba de aquella pared de concreto hasta que más tarde se salió un pedazo.
La luz comenzó a aparecer, hasta que el agujero era lo suficientemente grande para que yo me metiera en él; casi me desmayo cuando vi la altura del lugar, pero los caños a un costado me iban a ayudar.
Tomé uno de ellos, me apoyé lo mejor que pude y me solté para poder bajar.

CAPITULO 33: SIN EDWARD, SIN BELLA

Me sentía un poco mareada, lo suficiente como para no entender que me estaba pasando; también estaba preocupada por Kevin, había visto como aquel pequeño niño que ahora me llevaba en sus brazos lanzó al pobre de Kevin por los aires.
- Déjame por favor - entre dije intentando que me escuchase, mi voz sonaba lo suficientemente baja para que ningún humano la escuchara pero si este vampiro.
- Me gustaría pequeña, de verdad me gustaría, pero no puedo - aquel no era mi vampiro, de eso estaba segura, su manera de llevarme no era nada cuidadosa, sentía que en cualquier momento iba a vomitar.
El viaje fue corto, no sabía si era porque no era lejos o por la rapidéz de aquel pequeño.
- Llegamos preciosa - me bajó lentamente, mientras yo caía en una cama muy cómoda.
Sentía murmullos alrededor de mi, quería escuchar pero mi mareo era mucho más fuerte y caí en la inconciencia unos segundos más tarde.
Al despertar, pude apreciar que me encontraba en un cuarto grande, antiguo al igual que la cama de dos plazas en la que me encontraba. Mientras intentaba volver en mi, me senté en la cama para luego ir hacia la puerta.
- ¿A dónde vas? - dijo una pequeña rubia impresionantemente bella. Di un par de pasos hacia atrás, mientras ella se acercaba a mi.
- ¿Quién eres? - pregunté un tanto asustada pero imponiéndome de la manera que más pude.
- Jane. Una Volturius, debés haber escuchado de mi - aquel final me hizo estremecer, mis ojos se abrieron de par en par; estos eran los que me estaban buscando desde el principio, aquellos de los que Edward me había hablado mil veces.
- ¿Qué quieren de mi? - su rostro llevaba una risita soberbia e irónica, de esas que odiaba en las personas y en los vampiros me daban un poco de miedo.
- Me encantaría, de verdad que me gustaría contarte detalladamente, pero no puedo. Ya van a venir quienes te lo pueden decir, ponte cómoda, es como tu casa ahora - aquello no me gustó ni un poquito, "es como tu casa ahora", eso no hablaba nada bien de mi futuro.
La pequeña se fue en un cerrar y abrir de ojos, había venido solamente para poner más nerviosa y llenarme de temor, intenté abrir la puerta pero se había tomado su tiempo para cerrarla con tranca.
Miré hacia todos lados buscando alguna manera de escape, pero las ventanas estaban lo suficientemente altas como para matarme; aún no era un vampiro y quería serlo en algún momento para poder estar con mi Edward, en nada iba a ayudar que yo me tirara.
Estuve algunos minutos más dando vuelta y buscando alguna alternativa, hasta que sentí como alguien abria a tiempo humano la cerradura. Miré rápidamente hacia la puerta, allí entraron tres vampiros perfectamente hermosos.
- Hola Bella - dijo uno de ellos con una voz morbosa y temerosa...

EDWARD

Mis ojos se había dilatado de una manera espectacular, nunca había sentido tanto odio como en este momento.
Kevin se encontraba en reposo, inconciente y sano, pero no lo suficiente como para decirnos donde estaba Bella, aunque gracias a Alice sabíamos que los Volturius tenían algo que ver con esto y que ellos no estaban en su lugar de origen con Bella; a pesar de eso no tardé ni un segundo en lanzarme al bosque a buscarla por todos lados, su olor estaba en todas partes, era una trampa.
Quien se la haya llevado no era ningún idiota y había esparcido el olor de Bella por toda la zona, dejándolo por diferentes lugares. Eran más de uno.
- Edward, necesito que te tranquilizes, de esta manera no llegaremos a ningún lado. Tienes que estar cuerdo para poder encontrar a Bella más rápido - intentó tranquilizarme Jasper, sabía que tenía razón pero mis nervios y miedo me hacía volverme loco. No había podído protegerla.
- Lo se, pero como rayos puedo estar tranquilo sin saber donde esta mi Bella, ¿cómo estarías tu si fuese Alice a quién se la llevaron? - aquello fue una piedra en el medio de la cabeza para Jasper, su cara me lo hizo notar. Me había entendio, de todas maneras bajé un poco la guardia y me recubrí en Bella, y no en mi sentimiento egoísta.
- De acuerdo, tienes razón. Pero de todas maneras, vamos a la casa entre todos sabremos buscar una solución - marchamos hacia la casa, planeamos de la mejor forma posible separarnos para encontrarla.
- Soy una idiota, no puede ser - se lamentaba Alice por haber tenido una visión demasiado tarde, el hecho de que todo pasara en la reserva había sido demasiado difícil para ella poder ver algo.
- No te culpes, no tienes nada que ver cariño - intentó calmarla Esme.
- Si Alice, tranquila, tu nada tienes que ver y no hay tiempo para lamentos, tenemos que encontrarla - dije para poder calmarla un poco más y para centrarnos en su búsqueda.
Llegamos a la conclusión de separarnos, Rose y Emmett se fueron por el lado este; Carlisle y Esme fueron por el lado norte, Alice y Jas por el sur y yo por oeste.
Tenía tanto miedo, estaba llendo de espanto, no sabía como esto podría llegar a terminar, como Bella podría estar, con quien y en que situación.
Esto de seguro llevaría a que yo tomase una decisión apresurada.

CAPITULO 32: NO A BELLA

Bella se estaba comportando de una forma demasiado simpática conmigo, ella no era así ni conmigo, ni con nadie; era claro que algo estaba pasando, no era tan tonto, aunque Bella se estuviera presentando en mi vida como algo más que importante "podía sentirlo", yo sabía que algo estaba pasando y que ella lo sabía todo. Pero a pesar de que lo supiese, no iba a dejarla sola en esto, le gustase o no.
- Kevin, ¿quieres ir a la playa esta noche? - preguntó Angela amablemente.
- Si, vamos a ir todos, es viernes tenemos que aprovechar - dijo Jessica, poco menos amable, pero demasiado seductora, esta chica no me estaba cayendo tan bien, estaba loca por tener a alguno a su lado y sentía que todos esos eran los que daban vueltas al rededor de Bella. Estaba seguro que quería ganarle en algo.
- Bella, ¿te parece que vaya? - pregunté de la nada, la cara de Jessica se transformó al instante, y todo los demás miraron extrañados. Ella me miró un poco dudosa.
- ¿Por qué me lo preguntas a mi?
- Porque eres mi mejor amiga y quería saber si tu ibas, no quería causar problemas.
- No, claro que no hay problema. Al contrario, sería genial que vayas.
- ¿Tú no vienes?
- dudó por un segundo, ella sabía que no le convenía decirme que no, aunque no pensaba ir hasta que supo mi respuesta.
- Claro que si - dijo y dibujó una sutil sonrisa casi forzada; sentí la mirada de Edward otra vez en mi nuca queriéndome matar en ese mismo instante. No le iba a tener ni un poco de miedo a ese vampiro, no importaba lo que pasase, no le tenía miedo.
- Genial. Entonces nos vemos esta noche, voy a ir por unas cosas a mi auto, ya vengo - dije y me levanté, tenía que leer lo que había imprimido en internet sobre el poder de los humanos. Edward, me miró preocupado y furioso; tuve la sensación por un segundo de que sabía lo que yo estaba pensando, pero me despisté de la idea y me fuí.
Me subí a mi auto, tomé la impresión y comecé a leerla con propiedad y un poco de ansiedad, hasta que alguien golpeó la ventana de mi auto.
Al mirar tenía frente de mi a Jacob, bajé la ventanilla.
- Hola - dije incrédulo.
- Kevin, no estoy seguro que vine a decirte, pero me parece que a repetirte lo que te dije el otro día a pesar de que nada sabías, "no cuentes esto a nadie, no es bueno para ninguno"
- Te lo prometo, no pienso decir algo, ni siquiera me importa, solo me interesa que Bella este bien.
- ¿Bella?
- dijo mientras me miraba confundido - ¿de qué hablas?
- Ella lo sabe todo, ¿no es cierto?, quiero cuidarla.
- Ese es mi trabajo
- dijo ahora furioso, me estaba perdiendo de algo.
- ¿Tu trabajo?, ¿acaso estás enamorado de Bella?, veo que lo de "chica interesante" no lo ví solo yo, está en la lista de unos cuantos - ironicé.
- No esta en una lista, yo la amo.
- Yo no se si la amo, pero vamos en camino, no quiero que peleemos por ella, tenemos que protegerla; ayúdame
- lo miré casi enternecido, quizás sería un buen apoyo, después de todo me caía bien y era solo un perrito bonito.
- Yo puedo hacerlo solo, no te preocupes.
- Jacob, no estamos aquí para pelear, lo importante es Bella no nuestras diferencias, soy un humano lo se, pero siento que algo hay en mi que puede ayudar en todo esto.

Su rostro se levantó en ese momento un tanto furioso y se fue hacia el bosque rápidamente, volví a subir la ventanilla para leer un poco más de lo que se trataba todo esto del poder.

"Algunos humanos pueden tener ciertos poderes sobrehumanos, estos se pueden reflejar tanto mentalmente como sentimentalmente. Algunos pueden llegar a mover ciertos elementos sin darse cuenta; aún no se ha descubierto ninguno que lo haya podido controlar por si mismo; pero se comprobó que si pueden hacerlo inconcientemente, muchas veces creyendo que son "fantasmas". Desde la parte sentimental, muchos pueden controlar ciertos sentimientos, ya sean propios o de otros...", la lectura interesante y que me proporcionaba algún tipo de información que realmente me ayudara terminaba ahí.
Volví a mis clases, Bella se comportó amable conmigo el resto del día, a pesar de que lo compartía entre Edward y yo; de seguro no quería quedar mal con él, pero no me podía perder de vista a mi.
La hora de la playa llegó, todos marchamos hacia lo de Mike quien nos llevaría hasta la playa en su súper camioneta, estaban todos, nos subimos y partimos hacia la playa, Bella estaba a mi lado en la ventanilla y del otro tenía a la pesada de Jessica, quién no se despegada de mi ni un solo segundo. De todas maneras, no estaba prestándole nade de atención, solo intentaba charlar tranquilamente con Bella y con el resto de la gente. Nos bajamos, cada uno tomó algo diferente para hacer nuestro mini campamento en la playa; entre troncos, comida chatarra, bebidas, frazadas, leña y alguna que otra cosa, marchamos hacia la arena. Armamos una hermosa fogata, nos acurrucamos entre las frazadas, Bella a mi lado en la misma frazada, si que esto de que ella intentase ser amable conmigo estaba funcionando a las mil maravillas para mi. A pesar de que no me estaba gustando que ella lo hiciera solamente para que el secreto de su amado se mantuviera oculto, de todas maneras todo valía con tal de pasar unos momentos con ella así.
- Vamos a caminar un poco, ya estoy casi muerto inmóvil de frío aquí – bromeó Eric mientras se levantaba a hacer esa caminata. Todos estuvieron de acuerdo. Nos separamos en grupo prometiendo volver en una hora a el lugar como máximo.
Bella fue conmigo, tomó mi brazo y comenzamos a caminar entre la maleza.
- No se si es buena idea venir por aquí – dijo un poco preocupada – mi torpeza no se lleva con las ramas, ni siquiera se lleva con el aire – rió sinceramente.
- No te preocupes, yo te cuidaré – caminamos durante un largo rato, charlamos sobre diferentes gusto, sobre todo menos el tema importante; me parecía bien que esta noche no tocáramos el tema, la conversación se estaba volviendo muy cálida y sincera, no quería arruinarlo.

- Hola pequeños – dijo una voz entre los árboles. Ambos pegamos un salto hacia atrás llenos de miedo, aunque mi parte heroica hizo que tomase a Bella y la pusiera detrás de mi, usando mi cuerpo como escudo – no se asusten, dios. No soy tan feo – aquella voz ya tenía cuerpo. Era un niño pequeño, rubio, de no más de 14 años. No me hubiese asustado, sino sabía que se trataba de un vampiro; su tez blanquecina por demás y sus ojos rojos me decían que no era bueno confiarse de su edad.
- ¿Quién eres? – pregunté un tanto receloso.
- Nadie importante. Solo viene por Bella, tú no tienes que estar involucrado. – ella estaba tensa por demás.
- Ni lo sueñes niño – le dije con una fuerza que no tenía sentido para mi.
[b- Si que eres valiente pequeño humano, pero no me provoques – sus ojos se llenaron de furia y corrió hacia mi tan rápido que no pude ni captarlo, en menos de un segundo lo tenía pegado a mi cara; di un salto hacia atrás llevándome a Bella conmigo.
- Corre Bella – grité mientras me imponía con aquel pequeño, que no tardó ni un solo segundo en desplazarme hacia los árboles, a pesar de que estaba intentando usar aquello que creía poder contra él, no estaba funcionando. Caí casi inconciente luego de pegarme con una roca en la nuca. Entre vi como aquel niño insulso y sarcástico, tomaba a Bella por la cintura, mientras ella gritaba desesperadamente, en aquel momento mis ojos se cerraron y caí del todo inconciente.