miércoles, 13 de enero de 2010
CAPITULO 48: LLEGANDO AL LIMITE
- Te quieren a ti, saben que tu sabes sobre el secreto. Debemos escapar.
- ¿Pero a donde iremos? Edward me dijo que ellos no tienen límite alguno.
- No lo se, pero lejos de ellos por ahora y nadie debe saberlo. Hablemos de otra cosa, Edward no puede leer mi mente sino cuando Aro lo toque sabrá donde estas.
- Lo que me pides es un tanto difícil Alice, unos psicóticos vampiros me buscan quien sabe para que.
- Calla Bella. Te iremos a comprar un par de hermosos vestidos... - Alice hablaba y hablaba sobre la nueva ropa, accesorios y cosas hermosas que me iba a comprar. Yo no podía dejar de pensar en aquellos vampiros, después de todo y gracias a dios mi mente no podía leerla nadie, ni siquiera era capás de tomar posesión de poder alguno.
Dejé que Alice viajara sola en su mente sobre cualquier cosa, mientras no me concentraba en lo que pasaría.
- Alice...
-...pantalones hermosos - me ignoraba de una manera fabulosa, pero tenía que plantearle la nueva opción.
- Convierteme y termina esto de una vez - le dije sin anestecia, paró de repente y caí al suelo en un golpe estrepitoso.
- ¿De qué rayos hablas Isabella Swan?
- Hazlo Alice, es la única manera de que yo esté a salvo y lo sabes.
- Dios mio. ¿Tu quieres que Edward me mate? - dijo casi enloquecida.
- ¿Y tu quieres que los Volturius me maten a mi? - le dije seriamente mientras intentaba levantarme luego de aquel maravilloso golpe.
- Sabes que no, pero yo no soy capás. No puedo hacerlo, te mataré y todo se irá al infierno. No voy a hacerlo.
- Alice intentalo por favor, debes hacerlo, por mi, por tu mejor amiga - le dije con una voz sumamente calma intentando hacerla sentir mal para lograr mi objetivo, aunque aquello fuese totalmente malvado de mi parte para una de las personas que mas amaba en el mundo.
- Abajo Alice - gritó Edward desde algún lugar que no supe identificar, todo fue muy rápido. Alice me volvió a tirar al suelo un poco menos dolorosamente, Edward en ese mismo instante me tomó por debajo y me subió a sus hombros como una bolsa de papas. Comenzó a correr y correr, estaba segura que en cualquier momento iba a morir con tanto mareo.
- CONVIERTEME EDWARD CULLEN...TERMINA CON TODO ESTO DE UNA VEZ - grité como una enferma. Edward no paró como Alice, me ignoró totalmente.
Pero algo dentro de él, se había percatado de que era la única solución.
- Lo haré - finalizó un tanto serio y preocupado. Mi mente quedó helada y mi cara fue un poema lleno de melancolía, y felicidad.
CAPITULO 47: TE ODIO Y MAS
Estaba perdido en mis sueños profundamente, de seguro estaba roncando como un oso o como un lobo mejor dicho, debería de haber molestado a las chicas todo el tiempo ya que Seth a pesar de ser el más chico roncaba como una bestia.
- Jacob. Jacob Black despierta en este momento antes de que te mate - sentí una voz dura, gruesa que no era la de Seth. EDWARD!! NO!!, nos habían descubierto. Me levanté de un solo golpe mientras Seth me miraba confuso y triste.
- Disculpa Edward, no le hagas nada a Bella ella ...
- ...ella no está aquí Jacob, ¿dónde está Jacob? - mi cara se tornó de susto, a desesperación y confusión.
- ¿De qué hablas Edward?
- Ni Bella, ni Flam están aquí. ¿Cómo puede ser que las hayas dejado solas, no conoces a Bella?
- Dios mío - fue lo único que supe decir. No me había percatado que Bella ni mi Flam se habían ido - malditas tercas.
- ¿Qué pasó?
- No se; nos dijeron que no podíamos ver a Kevin. Acampamos aquí para irnos esta mañana.
- Si que eres tonto chucho. Bella te maneja como quiere, solo dijo eso para escaparse - corrimos hacia la casa. Edward había venido con Alice, Jasper, Emmett y Carlisle.
- Edward - salió la tonta seductora emocionada - ¿qué ha pasado?
- ¿Dónde está Bella?, te dije que no la dejaras pasa
- Pero no la dejé, ella se fue ayer - dijo aterrorizada de que su amado la detestara.
- Pues no fue así, se escapó. ¿Dónde está Kevin?
- En su cuarto - todos subieron hacia el cuarto. Al entrar no pudimos creer lo que estabamos viendo. Bella, Flam y Kevin estaban sentados hablando como si el no fuera un neófito y ellas no hubiesen hecho nada.
- ¿Qué rayos haces Isabella Swan? - dijo enojado Edward. Ella lo miró nada sorprendida, sabiendo que eso iba a pasar, pero de todos modos con una cara un tanto de susto por el momento. Se levantó rápidamente y se acercó a nosotros.
- Ves, te dije que nada iba a pasar.
- Ven conmigo en este mismo momento, eres loca, estás loca Isabella. No puedes escaparte como una niña de 10 años escapando de sus padres.
- No tengo otra manera, tu me tomas como si fuera tu hija y no lo soy.
- No es un juego, no son caramelos, son vampiros dispuestos a matarte con el mas mínimo suspiro o bombeo de tu corazón - dijo un poco mas triste pensando en la posibilidad de que eso pasase.
- De todos modos Edward, no soy tu maldita hija. No puedes manejarme como quieras.
- Claro que no. ¿Pero como hacer cuando una mujer de 19 años se comporta como una chiquilla de 10 buscando su muñeca? - el rostro de Bella se estaba transformando. No sabia si iba a llorar, gritar o pegarle en el rostro al chupasangre.
- Te odio Edward Cullen - todos nos quedamos sorprendido ante aquellas palabras. Era imposible hasta ahora que Bella pudiese decir algo asi sobre Edward, ni siquiera lo hizo cuando la dejo. Fue totalmente avasallante. Edward quedo como si mil puñales con fuego le calvasen el corazon, ese corazon muerto pero vivo para Bella.
Ella corrio hacia las escaleras y bajo rapidamente, Alice fue tras ella, mientras todos los demas estabamos todavia sorprendidos por lo que habiamos escuchado. Edward se quedo alli parado, mirando la nada. Seguramente aun escuchando aquellas palabras en su mente.
Bella
- Te odio Edward Cullen - fue lo unico que logre decir, estaba enojada, enojada como nunca. Baje las escaleras corriendo sin importarme nada y fui rumbo al bosque.
- Bella, Bella aguarda - escuche la vocecita tierna y angelical de Alice. Pero no pare, segui. Ella en menos de un milisegundo estuvo enfrente de mi parandome y en el golpe sutil la abraze, me largue a llorar.
- ¿Que dije Alice?, dios mio. Lo lastime, el solo me queria cuidar. Pero no soporto que me sobreprotega de esa manera.
- Bella, debes entender que es logico que te sobreprotega. No estamos hablando de celos o de causas comunes de cualquier humano, se trata de tu vida y el por nada del mundo te quiere perder.
- Lo se, pero me complica todo. Si el me ayudase en algunas cosas no tomaria estas decisiones, ni me escaparia como esa niña de 10 años que nombro - dije aun llorando y abrazada por Alice.
- Tranquila cariño.
- No me va a perdonar lo que le dije
- Sabes que lo hara, debes hablar con el.
- Lo se. Pero...
-...Alice corre con Bella ya - dijo Edward locamente. No tuve tiempo ni de verlo, cuando Alice me tomo y me llevo en sus brazos. Cerre los ojos mientras sentia todo el viento en mi cara, intente mirar para atras y solo vi algo corriendo detras de nosotros.
- ¿Que demonios pasa?
- Volturius Bella. Vinieron por ti.
CAPITULO 46: KEVIN, MI IRA Y YO
No pretendía hacer enojar a Edward, tampoco pretendía llevarle la contra, solamente quería de corazón disfrutar a mi hija y al amor de mi vida más tiempo que el de un mortal.
No era justo para mi, no era justo para mi hija, ni siquiera lo era para él aunque no quisiera verlo.
Pero ahora el tema era Kevin, tenía y quería verlo, no podía dejar las cosas así como así; así que le pedí a Jake que me llevara, se negó un par de veces hablando sobre mi seguridad, que era un neófito, pero sabía que sino me llevaba iba a ir sola, si le contaba a Edward iba a ir de todas maneras y no se lo perdonaría jamás, así que terminó aceptando pero con la condición de que le dijese también a Seth y a Flam.
Ella y Jake se habían vuelto muy unidos, Flam se había tomado la imprimación con mucha naturalidad, y aunque su manada no estaba nada feliz y estaban en conflicto aún por eso, él no iba a dar marcha atrás.
Seth por su parte lo aceptaba sin condiciones, él siempre fue amigo de los vampiros, así que no tuvo ningún tipo de problema.
- Bella, no estoy seguro de esto aún de verdad, vas a dejar a tu niña aquí, vas a peligrar, Edward nos va a matar, nos va a odiar - dijo Seth, muy miedoso por mi seguridad y por el enojo de su amigo vampiro entrañable.
- No vengas Seth - le dije un tanto enojada y ansiosa.
- Sabes que no te dejaré Bella
- Ni yo - agregó Jake quién estaba tomado de la mano con Flam.
- Entonces, o me apoyan o se van - mi actitud era muy fría, era de esa manera o podían convencerme, o quizás volver y decirle a Edward, lo que podía ser lo peor. Les prohibí pensar mientras rodeaban a Edward, por suerte lo tomaron al pie de la letra, sino Edward ya estuviese aquí.
- Esta bien, no te enojes. Vamos - chilló Jake furioso. Seth y Jake se convirtieron en Lobeznos hermosos en ese instante; Seth era un tanto pequeño pero con un precioso pelaje corto. Mientras que Jake era enorme, con un pelaje larguisimo y con mucho brillo.
Jake me subió a su lomo, mientras omitía un ruido un tanto tierno pero mandón al mismo tiempo, de la forma que lo conocía estaba segura que había sido para que me agarrase bien.
Tomé su lomo y pelaje al mismo tiempo lo más fuerte que pude, pero sin lastimarlo.
Corrimos lo más rápido que pudimos, en poco menos de unas horas ya estabamos en lo de Tanya.
Flam tomó la postura para ir a pedir ver a Kevin, de seguro Jake o Seth no serían tan bienvenidos, aunque no hubo problema antes preferimos tomar precauciones.
Flam se acercó y tocó la puerta de aquella hermosa casa, tan grande como la de los Cullen, aunque menos ordenada y estéticamente hermosa.
Abrió Tanya, ella aún no me quería mucho, su pasión por Edward llevaba a que sus celos hacia mi hicieran un poco de estrago en su mente, eso no me favorecía en este momento aunque nunca me importó.
- Hola - dijo ella tan sensual y un poco confusa.
- Hola, mi nombre es Flam, soy amiga de los Cullen - la boca de Tanya dibujó una sonrisa y sus ojos se llenaron de emoción, de seguro había pensado en mi Edward. Quería ahorcarla, pero en este momento aquello no me debería importar. Así que pensé mejor y me tranquilicé, seguí allí parada junto con Jake y Seth mientras Flam lo preparaba todo.
- Hola, un gusto. No conocía de ti.
- Si, soy una vieja amiga. Vengo porque necesitamos un favor - la calidez, aceptación y lo compinche de Flam me sorprendía por lo poco que nos conocíamos, pero a la vez no, era un sentimiento extraño, quizás eso hizo la imprimación de Jake, era una buena vampira.
- Claro. Dime por favor, ¿qué necesitan?
- No vine sola - esa era la señal, salí detrás del árbol y me junté con Flam tranquilamente pero decidia. El rostro de Tanya no fue el mismo, en ese mismo momento su rostro se desdibujó. Tenía un tanto de miedo que eso fuera en contra de poder ver a Kevin, aunque quizás me dejaría verlo para que me matase y así quedarse con Edward.
- Isabella - mi nombre completo denotaba desagrado en su voz y en mi presencia.
- Tanya - respondí inmediatamente.
- ¿Qué necesitan? - preguntó un tanto más seca ahora.
- Quiero ver a Kevin - sus ojos no denotaron sorpresa.
- Sabía que ibas a venir, Edward me lo advirtió - ¿Edward? MALDITA SEA!!! - dijo que un día vendrías, me prohibió que lo dejase verte.
- ¿Pero que demonios es esto?, soy una persona lo suficientemente grande, independiende e inteligente como para tomar mis propias decisiones y hacer lo que se me plazca - mi voz tomó fuerza y comencé a gritar - quiero verlo, no me iré de aquí hasta que no lo vea. - ella me miró mientras su sonrisa irónica se desplazaba por su rostro.
- También me adviritó que eras cabeza dura, quédate aquí todo lo que quieras, no puedo ir contra Edward - maldita perra, ella solo quería ir bien con Edward. Estaba furiosa, Flam me tomó del brazo lo suficiente como para que no me moviese, pero no tanto como para lastimarme intentando tranquilizarme.
- Un gusto Flam - dijo, en ese mismo momento se dió media vuelta y se fue. Mi ira se conentró aún más, quería ir y romperle la cabeza, no solo a ella sino también a Edward.
- Tranquila Bella, no ganarás nada. Si quieres yo te ayudo para verlo, debemos tener cuidado, pero entraremos de alguna manera - mis ojos se abrieron de par en par. Era una de las mías.
- Calma Bella - dijo Jake quien vino un poco más aliviado, seguro era porque no me había dejado ver a Kevin. Seth detrás suyo asintió.
- Si, mejor me iré a casa. Pero primero descansemos, ya está anocheciendo y necesito un poco de descanzo, después de todo solo soy una humana - reí intentando romper el hielo. Miré a Flam quien sonrió por mi viveza.
- De acuerdo - menos de media hora después Seth y Jake se durmieron. Flam, que estaba al lado de Jake, se movió despacio, se acercó a mi y me subió a su espalda para comenzar nuestra aventura.
CAPITULO 45: UN POCO PEOR Y NO TAN ENFERMIZO
- Esto de que Jake ande siempre por aquí no me gusta nada; no solo está aquí por ti, también por Nessi y ahora por imprimarse en Flam. Es el colmo. ¿Su manada lo sabe? - dijo Rose de una manera irónica y molesta como siempre.
- Aún no, ha intentado no convertirse en hombre lobo para que su manada no sepa nada sobre esto. Piensa decirselo pronto - intenté ignorar a Rose mientras hablara así de Jacke. Pero a mi también me preocupaba el hecho de como se tomaría su manada que estuviese imprimado en una vampira. De todas formas, ni siquiera para él iba a ser fácil, aunque lo estaba llevando muy bien y no se separaba de ella ni por un segundo, de vez en cuando se notaba la dificultad.
Por otra parte, algo que me estaba carcomiendo la cabeza era saber como estaba Kevin, Edward me decía que todo estaba bien, pero no sabía hasta que punto era cierto. Tenía muchas ganas de verlo, después de todo, lo que estaba pasando era por culpa mía y nada más que mía, no era solo por el sentimiento de culpa, yo había aprendido a quererlo y estabamos siendo buenos amigos a pesar de todo. No quería que estuviese mal.
- Edward - susurré cuando todos se habían ido a jugar con Nessi, era el nuevo juguete de la familia.
- ¿Qué pasa mi amor? - preguntó cariñosamente, aunque algo ansioso, sabía de que se trataba.
- Quiero ir a la casa de Tanya a ver a Kevin - esta vez, no solo una pregunta sobre su bien estar, quería ir a verlo, tenía que ir a verlo. Sus ojos se abrieron como platos y su rostro fue de total desacuerdo.
- De ninguna manera Bella, tu no irás a ningún lado, es un neófito lo olvidas?, tu eres no solo una humana, sino que también su perdición - aquello último le pegó en el alma,sus celos y sobreprotección podían con él.
- No importa, me protegerás, él no podrá contigo, ni con nadie más, son muchos. Confío en que no hará nada, necesito hablar con él, o por lo menos verlo. Asegurarme de que está bien.
- ¿No confías en mi Isabella Swan? - preguntó para que yo dejara de insistir.
- Sabes que si. Pero debo de hacerlo, si tu no me llevas iré sola - sabía que lo iba a hacer, cuando algo se me metía en la cabeza era imposible que no buscara la forma de hacerlo.
- Bella, por favor. Esta Nessi de por medio, tienes que pensar un poco mas las cosas, no puedes tirarte por la vida como si nada tuvieses.
- Antes te tenía a ti y sin embargo era la misma; ahora los tengo a ambos y seguiré siendo la misma. De todos modos, lo máximo que puede pasarme es convertirme en vampiro y sabes que es lo que deseo - la rabia comenzó a demostarse cada vez más en su rostro y sus ojos; claramente seguía sin gustarle la idea de que yo fuese vampiro - ahora mas que nunca, no quiero saber que mi hija probablemente va a vivir por siempre y yo no pueda disfrutarla tanto como tu.
Edward
En aquel momento, luego de la patada en los bajos fondos que Bella había sabido darme con su comentario, Rose volvió con Nessi entre sus brazos.
Quien irónicamente pedía los brazos de su madre, allí a Bella se le iluminaron los ojos como cada vez que veía a su hija y le extendió los brazos para tomarla.
Se abrazaron como si fuese la primera vez que se veían, mientras la pequeña reía y reía en los brazos de su hermosa madre. No pude hacer otra cosa que irme hacia el bosque, tenía que pensarlo, aunque me doliera, con Nessi en el medio, todo era diferente.
Me senté en un tronco a pensar en las palabras que Bella había pronunciado en su acto final sobre ese tema que prefería ignorar.
No sabía que las cosas podían ser aún más irónicas, en ese mismo instante sentí un olor a perro oloriento, al darme cuenta tenía a Jake a mi lado.
- ¿Qué pasa? - preguntó mas preocupado de lo que realmente pudiese haber jamás estado cuando se trataba de mi. Busqué en su tono y en su mente algo de ironía, pero nada, nada había.
- Bella... - dije sin entender porque estaba intentando ser sincero con él.
- ¿Qué pasó con ella? - preguntó un tanto exaltado.
- Nada. Es que, hablo sobre convertirse en vampiro.
- Pero tu no quieres - me interrumpió. Asentí.
- El tema es que me dijo algo muy cierto, hablo sobre Nessi, no le parece justo que yo pueda vivir con ella toda la eternidad y ella no disfrutarla de la misma manera.
- Uy! golpe bajo chupasangre - dijo mientras reía intentando ser amable. Aunque no se daba cuenta que esa nunca fue la manera de subir el ánimo a alguien.
- Lo se - me limité a responder - ese es el problema. Ahora pienso que tiene algo de razón, estoy siendo egoísta, pero no puedo condenarla a una vida de vampirismo, a una vida tan detestable como la que nosotros llevamos.
- Pero tampoco podés condenarla a algo que ella no quiere, a la muerte, a no vivir el tiempo suficiente como vos para disfrutar al amor de su vida y a su hija - aquello me tomó por sorpresa. Jake diciendo algo tan sabio.
- Pero no puedo convertirla en esto - mi lastimoso teatro me estaba matando por dentro.
- Si podes, solo que no queres. Estas siendo demasiado egoista Edward, si yo no estaria inprimado por supuesto que no te estaría diciendo esto... Pero Bella te pertenece para la eternidad, no para una vida tan corta e inutil de un humano.
- Jake, tu puedes convertirte nuevamente en humano. No sabes que es ser un maldito vampiro.
- Mas a favor para mi, puedo elegir. Y quiero ser esto, porque se ahora de que se trata y no quiero volver a otra cosa que no sea esto. Bella ahora no solo te tiene a ti, sino a una hermosa niña.
Pude notar que ya en la mente de Jacob había otras cosas. Estaba preocupado pero feliz.
- ¿Que harás con la manada?
- ¿Qué?- casi gritó. Lo había tomado por sorpresa.- Hay veces que me olvido que me lees la mente. Todavia no lo se.
CAPITULO 44: EL AMOR
Volvi a la reserva mientras no podia quitar de mi mente aquellos ojos verdes, hermosos, tan hermosos que era imposible no perderse en ellos.
Estaba imprimado en una vampira, no habia vuelta atras, ya nada me interesaba, no me importaba que fuese una vampira.
El problema aqui era otro, era la manada, ¿como iban a reaccionar ante esto?, Jacob, el macho Alfa o seudo alfa estaba imprimado en una chupasangre.
Iba a ser una lucha incalzable.
Volvi a la casa de los Cullen, no podia estar lejos de ella ni un segundo mas. Entre a la casa, alli estaban todos todavia, Bella me miro un tanto preocupada, Emmett sonreia, sabia en el lio en el que estaba metido. Rose seguia con la misma cara de rubia tarada de siempre, Alice y Jasper no estaban. Edward, Carlisle y Esme me miraban con algo de lastima, mientras que la familia de la pequeña de ojos verdes miraban confundidos.
Pero ella, aquella hermosa vampira, me miraba a los ojos; habia entendido lo que estaba pasando, sabia que estaba loco por ella, no creo que supiese que era imprimacion, pero si que algo pasaba entre los dos.
- Hola - dijo tranquilamente, mientras me miraba a los ojos, con media sonrisa en la cara. Si pudiese estar avergonzada de seguro lo estaria de pies a cabeza.
No pude mencionar palabra, me quede balbuciando en mi mente, pero nada para fuera.
- Flam, el es Jake mi mejor amigo y el tio de mi pequeña - hablo Bella antes de que cayera en mas verguenza con la hermosa mujer.
- Hola Jake - mi nombre en su boca era como estar escuchando a una de las siete maravillas, me sentia idiota, pero a la vez contento por sentirme asi. La ironia me estaba atormentando.
- Hola - dije al fin, de la forma mas tartamuda y bajita que pude; en ese momento agradeci que fuesemos seres mitologicos, asi poder escuchar de una mejor manera.
- Soy Flami, un gusto. Esta es mi familia - nombro a cada uno, mientras su nombre retumbaba en mi. Me acerque al sofa y me sente al lado de Bella, que estaba con mi sobrina. Enseguida la pequeña se tiro a mis brazos para jugar, le preste atencion aunque no podia dejar de ver a aquella chica por varios momentos. Todos charlaban, comentaban y reian; yo nunca estuve tan callado y tranquilo como hoy. Solo jugaba con Nessi.
- Jacob. ¿Estas aqui? - pregunto Emmett mientras carcajeaba. Lo fulmine con la mirada.
- Si, estoy jugando con Nessi. Solo eso. - dije un tanto avergonzada. Flami me miraba atolondradamente y un tanto avergonzada igual que yo.
Me levanté mientras Bella me miraba de reojo, le entregué a la niña y me fui fuera de la casa. Al salir una voz me hizo estremecer.
- Hola otra vez - al darme vuelta eran esos ojos verdes los que me miraban, su voz hizo estallar mi corazón.
- Hola - dije a duras penas.
- ¿Puedo preguntarte algo?, va a sonar un tanto raro y vergonzoso, pero necesito hacerlo.
- Claro, lo que quieras.
- ¿Qué pasó allí dentro cuando nos vimos? - mis ojos se abrieron de par en par, se había percatado de todo. Bajé mi mirada, no iba a dar vueltas, le iba a decir sin dudar.
- Me imprimé en ti
- ¿Tu qué?, ¿qué es eso? - no se veía asombrada, un tanto pícara y ansiosa.
- Es como el enamoramiento a primera vista, pero mucho mas fuerte; no tiene que ver nada con lo sexual, ni con nada de eso. Es, algo un poco raro de explicar - cada vez me avergonzaba más, usé la palabra sexual la primera vez que hablábamos, eso no debe de ser nada bueno.
- Creo estar entendiendo. A mi me paso algo muy extraño, parece que me hubiese enamorado de ti a primera vista, pero no te conozco, no se quién sos y eres un hombre lobo.
- Lo se, tu eres una vampira. Exactamente no es lo mejor a la hora de imprimarse, mas cuando tenés una manada un tanto distante con la idea.
- Entiendo - ahora se puso triste, aquello que le había comentado no había sido muy feliz de mi parte, pero era la realidad. Quería estar a su lado, era así, nada importaba ya - No me importa si a ti no te importa. Creo que me estoy volviendo loca, pero me atrapaste Jake apenas te vi. Es extraño, no me reconozco ni yo; pero es como que no puedo hacer nada sin ti ahora.
domingo, 11 de octubre de 2009
CAPITULO 43: FAMILIA NUEVA
Habían pasado ya dos semanas desde que Renessme nació; Edward era el padre más baboso y tierno que pudiese haber existido, y su familia no se quedaba atrás. Mientras que Jake era un tío muy protector, nunca me hubiese imaginado que actuaría así con un hijo en común con Edward; pero la cuidaba y la amaba, lo único que no me hacía feliz era el sobrenombre que todo el mundo usaba para con ella y que Jake fue quién se encargó de promover, "Nessi", como el mounstro del lago Ness. Me había encabrado muchas veces con él por eso, pero nunca pasó nada y seguían diciendole así, al igual que todos, incluso yo me acostumbré.
La familia de Edward vino a visitarnos a penas se enteraron; Tanya estaba celosa de pies a cabeza como de costumbre, solo que teniendo a Renessme ahora no me daba tranquilidad su envidia. Los demás por su parte fueron amables y tiernos tanto conmigo como con Renessme.
Todo estaba saliendo muy bien, lo único que me preocupaba verdaderamente era el hecho de que Nessi crecía demasiado, ya tenía el aspecto de un niño de 3 años. Caminaba, revoloteaba y era capás de cazar pequeños animales por si misma. Tomaba sangre, a pesar de que prefería la de humanos, de todas formas se conformaba con la de animal; tenía un gran sentido de control a pesar de ser una niña. Ya hablaba, aunque no le gustaba mencionar palabra alguna, su poder de tocar a las personas y decir en la mente lo que quería era suficiente. Solo hablaba fluido conmigo, porque no funcionaba ese temita de entrar en mi mente; a pesar de que muchas veces no era necesario que mencionara palabra, el vínculo era tan fuerte que podía saber lo que quería sin que hablar.
Yo aún era humana, no le agradecí a la vida el hecho de que Nessi no tuviese ponzoña, eso no me ayudaba con el hecho de querer ser vampiro; pero si ayudaba a que pudiese morder tranquilamente a Jake con quien jugaba muy seguido.
- Hola Nessi, hermosa bebé de papá - mi mirada se posó sobre él con cariño, mientras estiraba sus manos para tomar a su hija. Le entregué a Nessi en brazos; luego me levanté y fui a pegarme un baño, lo necesitaba. Intentaba hacer lo menos posible para poder estar con mi pequeña.
- Bella, tenemos compañía. Unos amigos nuestros vinieron a visitar a la pequeña, pero necesitamos de ti para poder presentarla mejor y con tu consentimiento - me dijo Carlisle luego de estar pronta. Bajé, Edward me dió a la niña y me dirigí a la sala donde sus amigos estaban.
- Hola, ella es la pequeña Nessi, digo Renessme - aclaró Carlisle al mismo tiempo que lo miré casi con odio, sufiente era que mi familia y hasta yo lo dijese gracias a que Jake nos lo había pegado; pero gente que recién conocía no era agradable.
Una chica rubia, de ojos claros, no muy alta, pero hermosa hasta la locura, con una cara angelical y amable se levató tranquilamente para poder mirar de frente, ya que estaba en el sillón de espaldas a mi.
- Hola, soy Flami - su voz era tan dulce como su aspecto - esta es mi familia, él es mi padre Adonis - dijo mientras señalaba a un morocho un tanto viejo, de gran porte, pero con sonrisa amable. Me hizo una mueca de saludo mientras la chica con nombre Flami seguía la presentación que le cortó a Carlisle - ella es Marizza, mi hermana mayor - pronunció su nombre mientras veía a una morocha, tan morocha como su padre pero con una sonrisa menos amable, pero sin llegar a la maldad mirándome y haciendome también una mueca. A pesar de que Flami no fuera la más grande, parecía ser quién tomaba las decisiones - por último él es Iván mi otro hermano mayor - aquel chico era mas o menos de mi edad, o por lo menos de aspecto. Su sonrisa también era angelical, rubio como Flami, con ojos azules, alto y de muy buen porte como el padre.
- Un gusto - me limité a decir - esta es mi hija Renessme - dije mientras Nessi estiraba sus brazitos para que Flami la tomara en sus brazos. Mi pequeña tenía la capacidad de ser simpática con todas las personas que sintiese buenas y las personas tenían un amor muy especial con mi pequeña niña. No era para menos.
- ¿Puedo? - preguntó Flami, mientras le devolvía el intento de abrazo a Nessi.
- Claro - dije y se la acerqué al cuerpo. La tomó cuidadosamente y al mismo tiempo, Nessi le tocó la mejilla. Falmi quedó quieta por un rato, hasta que volvió en si.
- Si cariño, fue hermoso, muchas gracias. Tu también eres muy hermosa - la conversación y presentación que Renessme le había dado fue el detonante de lo último que quedaba para simpatizar. Se llevaban bien.
- Hola - dijo Jake mientras entraba locamente por la puerta sin golpear - vengo a ver a mi hermosa sobrina - todos lo miramos no solo por su entrada, sino porque paró de prepo allí mientras miraba a un lugar fijo. No pude entenderlo hasta que vi como clavaba sus ojos en Flami. Estaba anonadado, con los ojos casi llorosos y fuera de si mismo.
Flami por su parte, no estaba de mejor manera; también se encontraba un tanto idiotizada y lo miraba con... ¿amor?
¿Podía ser posible que Jake se hubiese imprimado en una vampira?
Todos miraron de manera extraña lo que estaba pasando, la familia de Edward entendía lo que sucedía, porque estaban todos al tanto de lo que era la imprimación; pero la de Flami no. ¿Cómo le caería la nueva noticia?
Jake
Al entrar a la casa de los chupasangre a ver a la hermosa hija de Bella, quien había adoptado como mis sobrina, me pasó lo que nunca creí que me pasase o por lo menos creí en cierto momento que me había pasado con Bella.
Unos ojos verdes agua me miraron y fue como si me hubiesen dado un golpe en el pecho; como si un barril de un millón de kilos cayera sobre mi. Las mariposas de las películas se posaron sobre mi, el estómago se me cerró, tragué saliva, tanto que se escucharía de aquí a la maldita Luna.
Todo dió un giro mortal, sentía como si no pudiese estar alejado de aquella pequeña rubia, como si el mundo ahora solo dependiese y fuese para ella. Estaba imprimado. ¿Pero cómo?, ¿con una vampira? Imposible, me dije a mi mismo; a pesar del dolor que raramente me llenaba por dentro por pensar en irme lejos de ella, me di media vuelta por donde vine y me fui corriendo hacia el bosque.
Siempre había soñado con mi imprimación, aunque creía que era con Bella, no estaba del todo seguro si era eso o era amor sin imprimació.
Corrí y corrí por el bosque en busca de soledad, de respuestas conmigo mismo y de algo que me pudiese hacer entender que estaba pensando mi instinto al imprimarse en una chupa...ya ni siquiera podía decir chupasangre cuando era destinado a ella.
Algo no estaba bien, ¿cómo aceptar estar imprimado y cuidar de alguien toda tu vida, sin dejar de estar un segundo a su lado cuando es el mismo ser al que odias?
CAPITULO 42: LA NOTICIA
- ¿De qué hablas Alice? - pregunté un tanto tullido y lleno de miedo. Esto no podía ser bueno, Alice estaba haciendo todo lo posible para no pensarlo, otra vez era algo tan malo como para que yo no lo supiese de golpe.
- Bella... - dijo y agachó la cabeza.
- Dilo YA Alice Cullen, deja de torturarme, basta de terminar la frase allí.
- Ella está embarazada - sus palabras chocaron contra mi, como si fuesen mil neófitos golpeandome el pecho. ¿Bella embarazada?, ¿cómo había sido eso posible?
- No puede ser, ¿cómo lo sabes? - pregunté aún fuera de mi.
- Vi a Bella de manera extraña, con una panza fuera de lo común, no pude ver nada más allá de eso. No se porque, pero ese niño que viene en camino no es ni un vampiro, ni un humano.
- Dios mío, tenemos que ir por Bella ahora mismo, tenemos que llevarnos a Carlise. - corrí hacia Carlisle lo más rápido que pude, le conté la visión de Alice y ambos marchamos junto con Alice y Jasper hacia donde Bella se encontraba con ese maldito licántropo.
Fuimos en auto, así que demoramos aún mas, nadie nos podía ver y la luz del sol por aquellos lados era muy fuerte.
Nos instalamos enfrente de la casa de Bella, mientras mis recuerdos se hacían vivos. Veía su sombra revolotear con las cortinas de la ventana, pero no la veía sola, el cuerpo de un hombre grande y musculoso me estaba matando los celos. Estaba ansioso, quería volver a verla, abrazarla, decirle que la amo y que estos tres días habían sido peor que los cien años de soledad que me aparcaron sin ella, aún sin saber que existiría.
El día se hizo noche y Carlisle dió el primer paso.
- Vamos Edward, tranquilo, yo hablaré con ella, ¿de acuerdo? - preguntó tranquilo, mientras Jasper usaba sus poderes para que el ambiente fuera lo más normal y agradable posible.
- Si, esta bien. Vamos - dije bajo las influencias de ambos. Salimos del auto y tocamos la puerta, estabamos esperando que alguien abriera.
- ¿Quién es? - preguntó esa dulce voz que yo tanto amaba.
- Carlisle Bella, debo hablar contigo.
Bella
Jake estaba de lo más alegre el día de hoy, hablaba como si se hubiese ganado lo más preciado en el mundo para él; aunque sin ser egocéntrica, sabía que eso para él era yo en este momento.
Lo importante, es que no me hacía sentir incómoda, era un caballero, a pesar de sus insistentes burlas, bromas y simpatía desmensurada. De todas maneras, siempre había sido bueno conmigo, metido, pero bueno.
- Bella, te hice arroz con hamburguesas. Espero que te gusten - se había tomado las molestas de cocinar para mi. Mientras mis lágrimas eran para mi el agua de cada día. Estos tres días habían sido terribles; ni rastros de Edward, no me vino a buscar. Eso no era lo que yo esperaba, estaba segura que él vendría por mi, enojado, molesto, triste, no importa como, pero que vendría por mi. Sin embargo, no fué así. Agradecí la desvergonzada idea de Jake de venir conmigo, me hacía bien, me distraía de a momentos y podía aunque sea tener un poco de tranquilidad en medio de esta tormenta.
Alguien tocó la puerta, mientras ponía la mesa.
- Yo voy - grité a Jake quién intentaba sacar el arroz de la hoya sin quemarse.
Caminé lentamente, con miedo, sin saber quién podría ser. Eran las ocho, no era tarde; podrían ser muchas personas, a esta altura todo el mundo sabía en donde yo me encontraba. Pero mis deseos eran los mismos, al fin Edward vendría a buscarme, no sabía como reaccionar ante eso.
- ¿Quién es? - pregunté con una voz tranquila. - Carlisle Bella, debo hablar contigo - ¿Carlisle?, ¿qué hacía aquí?, ¿por qué él? No podía no abrirle la puerta a Carlisle, él siempre había sido tan bueno conmigo, y era tan bueno con el mundo, que era prácticamente imposible decirle que no a alguien. Abrí la puerta para descubrir, no solo a Carlisle, sino a Alice, Jasper y a Edward, parado allí mirándome con cara inexpresiva, pero con los ojos más tristes y preocupados que jamás en mi corta vida había visualizado.
Me preocupé por un momento, no era el único que tenía esa cara. Algo estaba pasando.
- Pasen - dije sabiendo que esto no iba a ser un vaya y pase. Todos pasaron, Alice me abrazó con fuerza, al mismo tiempo que susurró en mi oído, "te extrañé".
- Siento olor a chupasangre - dijo Jake quién salía de la cocina, con la peor cara que pudiese ver en él. Su sonrisa se le borró, la alegría se fue y entendía claramente porque.
- No estamos para chistes chucho - dijo Edward. Aquello no me gustó nada, pero Jake se lo merecía, él había comenzado.
- Bueno, basta de peleas. Digan a que vinieron - fui lo más grosera posible, no podía caer ahora solo porque todos habían venido por mi.
- Bella. En estos días que pasaron, te has sentido rara o algo por el estilo - preguntó Carlisle serio y profesional, estaba siendo médico y no Carlisle en este momento.
- No entiendo, ¿qué me estás preguntando?- En temas de salud, ¿como te has sentido? - me impulsé a contestarle, algo serio estaba pasando.
- Si, me he sentido un tanto extraña. Pero, no creo que sea nada malo, algún dolor de estómago - Edward bajó la cabeza, Alice me miró con lamentos, Jasper intentaba calmar el lugar, lo sentía.
- ¿Qué rayos está pasando? - preguntó Jake, quién estaba tan ansioso y cansado de tanta vuelta como yo.
- Bella, necesito controlarte. Me parece que estás embarazada - mis ojos se abrieron de par en par, no había escuchado aquello, esto no estaba pasando. Era totalmente imposible. NO. En ese instante caí en la inconciencia.
Al despertar, estaba en mi cama, con Edward a mi lado.
- Bella, ¿cómo te sientes?
- Bien, estoy bien.
- Carlisle te revisó Bella, parece que todo es cierto. Vas a tener un bebé - en aquel instante comencé a llorar. No sabía si de felicidad, o de preocupacion. Pero había algo en mi que me decía, que esta bebe iba a ser lo mejor que podía pasarme. Edward prosiguió. - no estamos seguros si sea lo mejor que sigas con este embarazo Bella. Las posibilidades que mueras es alta.
- ¿Qué dices? Yo voy a tener este bebé, me extraña Edward que no quieras al hijo que llevo en mi vientre
- No Bella, no me mal interpretes, es algo nuevo y maravillosos para mi, pero es por tu bien Bella.
- De ninguna manera, si muere el muero yo.
- ¿Estas segura Bella?
- Lo estoy.
Las semanas fueron pasando, las cosas se fueron complicando. Mi panza crecía, el bebé crecía y me comía por dentro. Bebía sangre.
La cesárea fue la dedición final de Carlisle, no querían que muriese yo, y Edward nunca dejaría que me convirtiese en vampiro.
Nació una hermosa beba, a quién le puse Renessme.
Mis padres no sabían nada, todos creían que me había ido de viaje con Edward, sus padres si que saben encantar a la gente, de otra manera esto no podía ser guardado como un secreto. Por mi parte, pasé el embarazo en la casa de los Cullen, sufriendo, llorando, pero con esa hermosa beba en mis brazos.
Jacob no estaba muy feliz de todo esto, esa bebé sería algo tremendamente irritable para su vida, para la vida que el pretendía construir conmigo, que no pasaría y por tener otro vampirito por aquí. De todas maneras, quedó encantado con la beba, aunque de vez en cuando hablaba sobre nuestros propios bebés, hasta que Edward le daba un par de cascotes.
Edward y yo, supimos llevarnos mejor, todo había pasado, el miedo se había ido, estabamos nuevamente juntos y felices.
Renessme era la niña más bella que jamás había visto, mitad vampiro, mitad humano. Traería alegría, pero también habría problemas; los Volturius mas que nunca querrían que yo me convirtiese en vampiro y no sabía que podían hacer con mi beba. Pero yo haría todo lo posible por protegerla.
