miércoles, 13 de enero de 2010

CAPITULO 45: UN POCO PEOR Y NO TAN ENFERMIZO

Bella

- Esto de que Jake ande siempre por aquí no me gusta nada; no solo está aquí por ti, también por Nessi y ahora por imprimarse en Flam. Es el colmo. ¿Su manada lo sabe? - dijo Rose de una manera irónica y molesta como siempre.
- Aún no, ha intentado no convertirse en hombre lobo para que su manada no sepa nada sobre esto. Piensa decirselo pronto
- intenté ignorar a Rose mientras hablara así de Jacke. Pero a mi también me preocupaba el hecho de como se tomaría su manada que estuviese imprimado en una vampira. De todas formas, ni siquiera para él iba a ser fácil, aunque lo estaba llevando muy bien y no se separaba de ella ni por un segundo, de vez en cuando se notaba la dificultad.
Por otra parte, algo que me estaba carcomiendo la cabeza era saber como estaba Kevin, Edward me decía que todo estaba bien, pero no sabía hasta que punto era cierto. Tenía muchas ganas de verlo, después de todo, lo que estaba pasando era por culpa mía y nada más que mía, no era solo por el sentimiento de culpa, yo había aprendido a quererlo y estabamos siendo buenos amigos a pesar de todo. No quería que estuviese mal.
- Edward - susurré cuando todos se habían ido a jugar con Nessi, era el nuevo juguete de la familia.
- ¿Qué pasa mi amor? - preguntó cariñosamente, aunque algo ansioso, sabía de que se trataba.
- Quiero ir a la casa de Tanya a ver a Kevin - esta vez, no solo una pregunta sobre su bien estar, quería ir a verlo, tenía que ir a verlo. Sus ojos se abrieron como platos y su rostro fue de total desacuerdo.
- De ninguna manera Bella, tu no irás a ningún lado, es un neófito lo olvidas?, tu eres no solo una humana, sino que también su perdición - aquello último le pegó en el alma,sus celos y sobreprotección podían con él.
- No importa, me protegerás, él no podrá contigo, ni con nadie más, son muchos. Confío en que no hará nada, necesito hablar con él, o por lo menos verlo. Asegurarme de que está bien.
- ¿No confías en mi Isabella Swan?
- preguntó para que yo dejara de insistir.
- Sabes que si. Pero debo de hacerlo, si tu no me llevas iré sola - sabía que lo iba a hacer, cuando algo se me metía en la cabeza era imposible que no buscara la forma de hacerlo.
- Bella, por favor. Esta Nessi de por medio, tienes que pensar un poco mas las cosas, no puedes tirarte por la vida como si nada tuvieses.
- Antes te tenía a ti y sin embargo era la misma; ahora los tengo a ambos y seguiré siendo la misma. De todos modos, lo máximo que puede pasarme es convertirme en vampiro y sabes que es lo que deseo
- la rabia comenzó a demostarse cada vez más en su rostro y sus ojos; claramente seguía sin gustarle la idea de que yo fuese vampiro - ahora mas que nunca, no quiero saber que mi hija probablemente va a vivir por siempre y yo no pueda disfrutarla tanto como tu.

Edward

En aquel momento, luego de la patada en los bajos fondos que Bella había sabido darme con su comentario, Rose volvió con Nessi entre sus brazos.
Quien irónicamente pedía los brazos de su madre, allí a Bella se le iluminaron los ojos como cada vez que veía a su hija y le extendió los brazos para tomarla.
Se abrazaron como si fuese la primera vez que se veían, mientras la pequeña reía y reía en los brazos de su hermosa madre. No pude hacer otra cosa que irme hacia el bosque, tenía que pensarlo, aunque me doliera, con Nessi en el medio, todo era diferente.
Me senté en un tronco a pensar en las palabras que Bella había pronunciado en su acto final sobre ese tema que prefería ignorar.
No sabía que las cosas podían ser aún más irónicas, en ese mismo instante sentí un olor a perro oloriento, al darme cuenta tenía a Jake a mi lado.
- ¿Qué pasa? - preguntó mas preocupado de lo que realmente pudiese haber jamás estado cuando se trataba de mi. Busqué en su tono y en su mente algo de ironía, pero nada, nada había.
- Bella... - dije sin entender porque estaba intentando ser sincero con él.
- ¿Qué pasó con ella? - preguntó un tanto exaltado.
- Nada. Es que, hablo sobre convertirse en vampiro.
- Pero tu no quieres
- me interrumpió. Asentí.
- El tema es que me dijo algo muy cierto, hablo sobre Nessi, no le parece justo que yo pueda vivir con ella toda la eternidad y ella no disfrutarla de la misma manera.
- Uy! golpe bajo chupasangre
- dijo mientras reía intentando ser amable. Aunque no se daba cuenta que esa nunca fue la manera de subir el ánimo a alguien.
- Lo se - me limité a responder - ese es el problema. Ahora pienso que tiene algo de razón, estoy siendo egoísta, pero no puedo condenarla a una vida de vampirismo, a una vida tan detestable como la que nosotros llevamos.
- Pero tampoco podés condenarla a algo que ella no quiere, a la muerte, a no vivir el tiempo suficiente como vos para disfrutar al amor de su vida y a su hija
- aquello me tomó por sorpresa. Jake diciendo algo tan sabio.
- Pero no puedo convertirla en esto - mi lastimoso teatro me estaba matando por dentro.
- Si podes, solo que no queres. Estas siendo demasiado egoista Edward, si yo no estaria inprimado por supuesto que no te estaría diciendo esto... Pero Bella te pertenece para la eternidad, no para una vida tan corta e inutil de un humano.

- Jake, tu puedes convertirte nuevamente en humano. No sabes que es ser un maldito vampiro.
- Mas a favor para mi, puedo elegir. Y quiero ser esto, porque se ahora de que se trata y no quiero volver a otra cosa que no sea esto. Bella ahora no solo te tiene a ti, sino a una hermosa niña
.
Pude notar que ya en la mente de Jacob había otras cosas. Estaba preocupado pero feliz.
- ¿Que harás con la manada?
- ¿Qué?
- casi gritó. Lo había tomado por sorpresa.- Hay veces que me olvido que me lees la mente. Todavia no lo se.

CAPITULO 44: EL AMOR

Jake

Volvi a la reserva mientras no podia quitar de mi mente aquellos ojos verdes, hermosos, tan hermosos que era imposible no perderse en ellos.
Estaba imprimado en una vampira, no habia vuelta atras, ya nada me interesaba, no me importaba que fuese una vampira.
El problema aqui era otro, era la manada, ¿como iban a reaccionar ante esto?, Jacob, el macho Alfa o seudo alfa estaba imprimado en una chupasangre.
Iba a ser una lucha incalzable.
Volvi a la casa de los Cullen, no podia estar lejos de ella ni un segundo mas. Entre a la casa, alli estaban todos todavia, Bella me miro un tanto preocupada, Emmett sonreia, sabia en el lio en el que estaba metido. Rose seguia con la misma cara de rubia tarada de siempre, Alice y Jasper no estaban. Edward, Carlisle y Esme me miraban con algo de lastima, mientras que la familia de la pequeña de ojos verdes miraban confundidos.
Pero ella, aquella hermosa vampira, me miraba a los ojos; habia entendido lo que estaba pasando, sabia que estaba loco por ella, no creo que supiese que era imprimacion, pero si que algo pasaba entre los dos.
- Hola - dijo tranquilamente, mientras me miraba a los ojos, con media sonrisa en la cara. Si pudiese estar avergonzada de seguro lo estaria de pies a cabeza.
No pude mencionar palabra, me quede balbuciando en mi mente, pero nada para fuera.
- Flam, el es Jake mi mejor amigo y el tio de mi pequeña - hablo Bella antes de que cayera en mas verguenza con la hermosa mujer.
- Hola Jake - mi nombre en su boca era como estar escuchando a una de las siete maravillas, me sentia idiota, pero a la vez contento por sentirme asi. La ironia me estaba atormentando.
- Hola - dije al fin, de la forma mas tartamuda y bajita que pude; en ese momento agradeci que fuesemos seres mitologicos, asi poder escuchar de una mejor manera.
- Soy Flami, un gusto. Esta es mi familia - nombro a cada uno, mientras su nombre retumbaba en mi. Me acerque al sofa y me sente al lado de Bella, que estaba con mi sobrina. Enseguida la pequeña se tiro a mis brazos para jugar, le preste atencion aunque no podia dejar de ver a aquella chica por varios momentos. Todos charlaban, comentaban y reian; yo nunca estuve tan callado y tranquilo como hoy. Solo jugaba con Nessi.
- Jacob. ¿Estas aqui? - pregunto Emmett mientras carcajeaba. Lo fulmine con la mirada.
- Si, estoy jugando con Nessi. Solo eso. - dije un tanto avergonzada. Flami me miraba atolondradamente y un tanto avergonzada igual que yo.
Me levanté mientras Bella me miraba de reojo, le entregué a la niña y me fui fuera de la casa. Al salir una voz me hizo estremecer.
- Hola otra vez - al darme vuelta eran esos ojos verdes los que me miraban, su voz hizo estallar mi corazón.
- Hola - dije a duras penas.
- ¿Puedo preguntarte algo?, va a sonar un tanto raro y vergonzoso, pero necesito hacerlo.
- Claro, lo que quieras.
- ¿Qué pasó allí dentro cuando nos vimos?
- mis ojos se abrieron de par en par, se había percatado de todo. Bajé mi mirada, no iba a dar vueltas, le iba a decir sin dudar.
- Me imprimé en ti
- ¿Tu qué?, ¿qué es eso?
- no se veía asombrada, un tanto pícara y ansiosa.
- Es como el enamoramiento a primera vista, pero mucho mas fuerte; no tiene que ver nada con lo sexual, ni con nada de eso. Es, algo un poco raro de explicar - cada vez me avergonzaba más, usé la palabra sexual la primera vez que hablábamos, eso no debe de ser nada bueno.
- Creo estar entendiendo. A mi me paso algo muy extraño, parece que me hubiese enamorado de ti a primera vista, pero no te conozco, no se quién sos y eres un hombre lobo.
- Lo se, tu eres una vampira. Exactamente no es lo mejor a la hora de imprimarse, mas cuando tenés una manada un tanto distante con la idea.
- Entiendo
- ahora se puso triste, aquello que le había comentado no había sido muy feliz de mi parte, pero era la realidad. Quería estar a su lado, era así, nada importaba ya - No me importa si a ti no te importa. Creo que me estoy volviendo loca, pero me atrapaste Jake apenas te vi. Es extraño, no me reconozco ni yo; pero es como que no puedo hacer nada sin ti ahora.

domingo, 11 de octubre de 2009

CAPITULO 43: FAMILIA NUEVA

Aquellos ojos verde olivo era lo más bello que había visto en mi vida, tenía la sensación de que mis miedos y nervios nunca hubiesen sucedido al tener a esta hermosa beba en mis manos.
Habían pasado ya dos semanas desde que Renessme nació; Edward era el padre más baboso y tierno que pudiese haber existido, y su familia no se quedaba atrás. Mientras que Jake era un tío muy protector, nunca me hubiese imaginado que actuaría así con un hijo en común con Edward; pero la cuidaba y la amaba, lo único que no me hacía feliz era el sobrenombre que todo el mundo usaba para con ella y que Jake fue quién se encargó de promover, "Nessi", como el mounstro del lago Ness. Me había encabrado muchas veces con él por eso, pero nunca pasó nada y seguían diciendole así, al igual que todos, incluso yo me acostumbré.
La familia de Edward vino a visitarnos a penas se enteraron; Tanya estaba celosa de pies a cabeza como de costumbre, solo que teniendo a Renessme ahora no me daba tranquilidad su envidia. Los demás por su parte fueron amables y tiernos tanto conmigo como con Renessme.
Todo estaba saliendo muy bien, lo único que me preocupaba verdaderamente era el hecho de que Nessi crecía demasiado, ya tenía el aspecto de un niño de 3 años. Caminaba, revoloteaba y era capás de cazar pequeños animales por si misma. Tomaba sangre, a pesar de que prefería la de humanos, de todas formas se conformaba con la de animal; tenía un gran sentido de control a pesar de ser una niña. Ya hablaba, aunque no le gustaba mencionar palabra alguna, su poder de tocar a las personas y decir en la mente lo que quería era suficiente. Solo hablaba fluido conmigo, porque no funcionaba ese temita de entrar en mi mente; a pesar de que muchas veces no era necesario que mencionara palabra, el vínculo era tan fuerte que podía saber lo que quería sin que hablar.
Yo aún era humana, no le agradecí a la vida el hecho de que Nessi no tuviese ponzoña, eso no me ayudaba con el hecho de querer ser vampiro; pero si ayudaba a que pudiese morder tranquilamente a Jake con quien jugaba muy seguido.
- Hola Nessi, hermosa bebé de papá - mi mirada se posó sobre él con cariño, mientras estiraba sus manos para tomar a su hija. Le entregué a Nessi en brazos; luego me levanté y fui a pegarme un baño, lo necesitaba. Intentaba hacer lo menos posible para poder estar con mi pequeña.
- Bella, tenemos compañía. Unos amigos nuestros vinieron a visitar a la pequeña, pero necesitamos de ti para poder presentarla mejor y con tu consentimiento - me dijo Carlisle luego de estar pronta. Bajé, Edward me dió a la niña y me dirigí a la sala donde sus amigos estaban.
- Hola, ella es la pequeña Nessi, digo Renessme - aclaró Carlisle al mismo tiempo que lo miré casi con odio, sufiente era que mi familia y hasta yo lo dijese gracias a que Jake nos lo había pegado; pero gente que recién conocía no era agradable.
Una chica rubia, de ojos claros, no muy alta, pero hermosa hasta la locura, con una cara angelical y amable se levató tranquilamente para poder mirar de frente, ya que estaba en el sillón de espaldas a mi.
- Hola, soy Flami - su voz era tan dulce como su aspecto - esta es mi familia, él es mi padre Adonis - dijo mientras señalaba a un morocho un tanto viejo, de gran porte, pero con sonrisa amable. Me hizo una mueca de saludo mientras la chica con nombre Flami seguía la presentación que le cortó a Carlisle - ella es Marizza, mi hermana mayor - pronunció su nombre mientras veía a una morocha, tan morocha como su padre pero con una sonrisa menos amable, pero sin llegar a la maldad mirándome y haciendome también una mueca. A pesar de que Flami no fuera la más grande, parecía ser quién tomaba las decisiones - por último él es Iván mi otro hermano mayor - aquel chico era mas o menos de mi edad, o por lo menos de aspecto. Su sonrisa también era angelical, rubio como Flami, con ojos azules, alto y de muy buen porte como el padre.
- Un gusto - me limité a decir - esta es mi hija Renessme - dije mientras Nessi estiraba sus brazitos para que Flami la tomara en sus brazos. Mi pequeña tenía la capacidad de ser simpática con todas las personas que sintiese buenas y las personas tenían un amor muy especial con mi pequeña niña. No era para menos.
- ¿Puedo? - preguntó Flami, mientras le devolvía el intento de abrazo a Nessi.
- Claro - dije y se la acerqué al cuerpo. La tomó cuidadosamente y al mismo tiempo, Nessi le tocó la mejilla. Falmi quedó quieta por un rato, hasta que volvió en si.
- Si cariño, fue hermoso, muchas gracias. Tu también eres muy hermosa - la conversación y presentación que Renessme le había dado fue el detonante de lo último que quedaba para simpatizar. Se llevaban bien.
- Hola - dijo Jake mientras entraba locamente por la puerta sin golpear - vengo a ver a mi hermosa sobrina - todos lo miramos no solo por su entrada, sino porque paró de prepo allí mientras miraba a un lugar fijo. No pude entenderlo hasta que vi como clavaba sus ojos en Flami. Estaba anonadado, con los ojos casi llorosos y fuera de si mismo.
Flami por su parte, no estaba de mejor manera; también se encontraba un tanto idiotizada y lo miraba con... ¿amor?
¿Podía ser posible que Jake se hubiese imprimado en una vampira?
Todos miraron de manera extraña lo que estaba pasando, la familia de Edward entendía lo que sucedía, porque estaban todos al tanto de lo que era la imprimación; pero la de Flami no. ¿Cómo le caería la nueva noticia?

Jake

Al entrar a la casa de los chupasangre a ver a la hermosa hija de Bella, quien había adoptado como mis sobrina, me pasó lo que nunca creí que me pasase o por lo menos creí en cierto momento que me había pasado con Bella.
Unos ojos verdes agua me miraron y fue como si me hubiesen dado un golpe en el pecho; como si un barril de un millón de kilos cayera sobre mi. Las mariposas de las películas se posaron sobre mi, el estómago se me cerró, tragué saliva, tanto que se escucharía de aquí a la maldita Luna.
Todo dió un giro mortal, sentía como si no pudiese estar alejado de aquella pequeña rubia, como si el mundo ahora solo dependiese y fuese para ella. Estaba imprimado. ¿Pero cómo?, ¿con una vampira? Imposible, me dije a mi mismo; a pesar del dolor que raramente me llenaba por dentro por pensar en irme lejos de ella, me di media vuelta por donde vine y me fui corriendo hacia el bosque.
Siempre había soñado con mi imprimación, aunque creía que era con Bella, no estaba del todo seguro si era eso o era amor sin imprimació.
Corrí y corrí por el bosque en busca de soledad, de respuestas conmigo mismo y de algo que me pudiese hacer entender que estaba pensando mi instinto al imprimarse en una chupa...ya ni siquiera podía decir chupasangre cuando era destinado a ella.
Algo no estaba bien, ¿cómo aceptar estar imprimado y cuidar de alguien toda tu vida, sin dejar de estar un segundo a su lado cuando es el mismo ser al que odias?

CAPITULO 42: LA NOTICIA

Edward

- ¿De qué hablas Alice? - pregunté un tanto tullido y lleno de miedo. Esto no podía ser bueno, Alice estaba haciendo todo lo posible para no pensarlo, otra vez era algo tan malo como para que yo no lo supiese de golpe.
- Bella... - dijo y agachó la cabeza.
- Dilo YA Alice Cullen, deja de torturarme, basta de terminar la frase allí.
- Ella está embarazada
- sus palabras chocaron contra mi, como si fuesen mil neófitos golpeandome el pecho. ¿Bella embarazada?, ¿cómo había sido eso posible?
- No puede ser, ¿cómo lo sabes? - pregunté aún fuera de mi.
- Vi a Bella de manera extraña, con una panza fuera de lo común, no pude ver nada más allá de eso. No se porque, pero ese niño que viene en camino no es ni un vampiro, ni un humano.
- Dios mío, tenemos que ir por Bella ahora mismo, tenemos que llevarnos a Carlise.
- corrí hacia Carlisle lo más rápido que pude, le conté la visión de Alice y ambos marchamos junto con Alice y Jasper hacia donde Bella se encontraba con ese maldito licántropo.
Fuimos en auto, así que demoramos aún mas, nadie nos podía ver y la luz del sol por aquellos lados era muy fuerte.
Nos instalamos enfrente de la casa de Bella, mientras mis recuerdos se hacían vivos. Veía su sombra revolotear con las cortinas de la ventana, pero no la veía sola, el cuerpo de un hombre grande y musculoso me estaba matando los celos. Estaba ansioso, quería volver a verla, abrazarla, decirle que la amo y que estos tres días habían sido peor que los cien años de soledad que me aparcaron sin ella, aún sin saber que existiría.
El día se hizo noche y Carlisle dió el primer paso.
- Vamos Edward, tranquilo, yo hablaré con ella, ¿de acuerdo? - preguntó tranquilo, mientras Jasper usaba sus poderes para que el ambiente fuera lo más normal y agradable posible.
- Si, esta bien. Vamos - dije bajo las influencias de ambos. Salimos del auto y tocamos la puerta, estabamos esperando que alguien abriera.
- ¿Quién es? - preguntó esa dulce voz que yo tanto amaba.
- Carlisle Bella, debo hablar contigo.

Bella

Jake estaba de lo más alegre el día de hoy, hablaba como si se hubiese ganado lo más preciado en el mundo para él; aunque sin ser egocéntrica, sabía que eso para él era yo en este momento.
Lo importante, es que no me hacía sentir incómoda, era un caballero, a pesar de sus insistentes burlas, bromas y simpatía desmensurada. De todas maneras, siempre había sido bueno conmigo, metido, pero bueno.
- Bella, te hice arroz con hamburguesas. Espero que te gusten - se había tomado las molestas de cocinar para mi. Mientras mis lágrimas eran para mi el agua de cada día. Estos tres días habían sido terribles; ni rastros de Edward, no me vino a buscar. Eso no era lo que yo esperaba, estaba segura que él vendría por mi, enojado, molesto, triste, no importa como, pero que vendría por mi. Sin embargo, no fué así. Agradecí la desvergonzada idea de Jake de venir conmigo, me hacía bien, me distraía de a momentos y podía aunque sea tener un poco de tranquilidad en medio de esta tormenta.
Alguien tocó la puerta, mientras ponía la mesa.
- Yo voy - grité a Jake quién intentaba sacar el arroz de la hoya sin quemarse.
Caminé lentamente, con miedo, sin saber quién podría ser. Eran las ocho, no era tarde; podrían ser muchas personas, a esta altura todo el mundo sabía en donde yo me encontraba. Pero mis deseos eran los mismos, al fin Edward vendría a buscarme, no sabía como reaccionar ante eso.
- ¿Quién es? - pregunté con una voz tranquila. - Carlisle Bella, debo hablar contigo - ¿Carlisle?, ¿qué hacía aquí?, ¿por qué él? No podía no abrirle la puerta a Carlisle, él siempre había sido tan bueno conmigo, y era tan bueno con el mundo, que era prácticamente imposible decirle que no a alguien. Abrí la puerta para descubrir, no solo a Carlisle, sino a Alice, Jasper y a Edward, parado allí mirándome con cara inexpresiva, pero con los ojos más tristes y preocupados que jamás en mi corta vida había visualizado.
Me preocupé por un momento, no era el único que tenía esa cara. Algo estaba pasando.
- Pasen - dije sabiendo que esto no iba a ser un vaya y pase. Todos pasaron, Alice me abrazó con fuerza, al mismo tiempo que susurró en mi oído, "te extrañé".
- Siento olor a chupasangre - dijo Jake quién salía de la cocina, con la peor cara que pudiese ver en él. Su sonrisa se le borró, la alegría se fue y entendía claramente porque.
- No estamos para chistes chucho - dijo Edward. Aquello no me gustó nada, pero Jake se lo merecía, él había comenzado.
- Bueno, basta de peleas. Digan a que vinieron - fui lo más grosera posible, no podía caer ahora solo porque todos habían venido por mi.
- Bella. En estos días que pasaron, te has sentido rara o algo por el estilo - preguntó Carlisle serio y profesional, estaba siendo médico y no Carlisle en este momento.
- No entiendo, ¿qué me estás preguntando?- En temas de salud, ¿como te has sentido? - me impulsé a contestarle, algo serio estaba pasando.
- Si, me he sentido un tanto extraña. Pero, no creo que sea nada malo, algún dolor de estómago - Edward bajó la cabeza, Alice me miró con lamentos, Jasper intentaba calmar el lugar, lo sentía.
- ¿Qué rayos está pasando? - preguntó Jake, quién estaba tan ansioso y cansado de tanta vuelta como yo.
- Bella, necesito controlarte. Me parece que estás embarazada - mis ojos se abrieron de par en par, no había escuchado aquello, esto no estaba pasando. Era totalmente imposible. NO. En ese instante caí en la inconciencia.
Al despertar, estaba en mi cama, con Edward a mi lado.
- Bella, ¿cómo te sientes?
- Bien, estoy bien.

- Carlisle te revisó Bella, parece que todo es cierto. Vas a tener un bebé - en aquel instante comencé a llorar. No sabía si de felicidad, o de preocupacion. Pero había algo en mi que me decía, que esta bebe iba a ser lo mejor que podía pasarme. Edward prosiguió. - no estamos seguros si sea lo mejor que sigas con este embarazo Bella. Las posibilidades que mueras es alta.
- ¿Qué dices? Yo voy a tener este bebé, me extraña Edward que no quieras al hijo que llevo en mi vientre
- No Bella, no me mal interpretes, es algo nuevo y maravillosos para mi, pero es por tu bien Bella.
- De ninguna manera, si muere el muero yo.
- ¿Estas segura Bella?
- Lo estoy
.

Las semanas fueron pasando, las cosas se fueron complicando. Mi panza crecía, el bebé crecía y me comía por dentro. Bebía sangre.
La cesárea fue la dedición final de Carlisle, no querían que muriese yo, y Edward nunca dejaría que me convirtiese en vampiro.
Nació una hermosa beba, a quién le puse Renessme.
Mis padres no sabían nada, todos creían que me había ido de viaje con Edward, sus padres si que saben encantar a la gente, de otra manera esto no podía ser guardado como un secreto. Por mi parte, pasé el embarazo en la casa de los Cullen, sufriendo, llorando, pero con esa hermosa beba en mis brazos.
Jacob no estaba muy feliz de todo esto, esa bebé sería algo tremendamente irritable para su vida, para la vida que el pretendía construir conmigo, que no pasaría y por tener otro vampirito por aquí. De todas maneras, quedó encantado con la beba, aunque de vez en cuando hablaba sobre nuestros propios bebés, hasta que Edward le daba un par de cascotes.
Edward y yo, supimos llevarnos mejor, todo había pasado, el miedo se había ido, estabamos nuevamente juntos y felices.
Renessme era la niña más bella que jamás había visto, mitad vampiro, mitad humano. Traería alegría, pero también habría problemas; los Volturius mas que nunca querrían que yo me convirtiese en vampiro y no sabía que podían hacer con mi beba. Pero yo haría todo lo posible por protegerla.

CAPITULO 41: DOLOR

EDWARD

- EDWARD EDWARD!! - gritó Alice desde lejos. Mis ojos se abrieron de par en par, no necesitaba decirme nada, lo había leído todo en su mente.
Corrí hacia ella buscando explicaciones, aunque eran las mismas que yo sabía ahora.
- ¿Por qué Alice? - casi le grité, estaba seguro que si ella pudiese llorar lo estaría haciendo. Bella era como su hermana, sentía que lo era mucho más que cualquiera de los otros hermanos.
- No lo se Ed, no lo se. Pero se fué, y...
- ¿Qué, qué pasa?
- le pregunté, había algo que no estaba viendo.
- No se fue sola.
- ¿De qué hablas?, ¿cómo lo sabes, no leí nada en tu mente?
- pregunté un tanto confuso.
- Quise esconderlo, no era bueno que lo supieses así como así tan de prepo.
- Habla de una vez Alice Cullen
- Se fue con Jake
- ahora si que no entendía absolutamente nada. ¿Con Jake?, ¿por qué se habrá ido con él?.
Miré a Alice con furia, celos, estaba muriendo por dentro, esa noticia me había destruido aún sin saber porque ella se había ido y encima con Jacob.
Me fui descontrolado de la casa, corrí por el bosque como si nada más me importase y en menos de un segundo llegué a la casa de Bella.
Charlie estaba allí, algo no estaba bien; ¿Charlie lloraba?. Me acerqué para mirar aún mas de cerca y vi a Charlie sentado en la mesa de la cocina, con una foto de Bella de niña sobre la mesa, mientras que él apoyaba sus codos en la mesa y su cabeza en sus manos, sus lágrimas caían por su mejilla.
Bella te volví a perder, te fuiste otra vez. ¿Cómo decirte que eres mi mundo, mi pequeño mundo? Vuelve por favor vuelve
Sus pensamientos me llenaban de dolor, no sabía porque me sentía así, pero me daba culpa y pena por otro lado; toda la culpa de que Bella haya tomado su rumbo era mía. Yo la había traído a este mundo y ahora ella se había ido, hacieno sufrir a su pobre padre que tanto la amaba, aunque a escondidas, ella lo era todo para el como lo era todo para mi.
Tenía que dejarla tomar su rumbo, las lágrimas de Charlie me dieron el impulso final para decidir que debería dejarla ir, si ella lo había decidido así nada podía hacer.
Volvía a mi casa, con la cabeza gacha, corriendo demasiado lento para lo que me gustaba y pretendía hacer.
Al llegar toda mi familia se encontraba charlando sobre Bella, sobre mi y como podían traerla de vuelta a casa.
Me miraron al entrar, callaron inmediatamente, Esme se intentó acercar a mi, pero en un segundo ya estaba en mi cuarto, necesitaba mi soledad, la misma que tuve por tantos años; la única diferencia era que esta vez tenía al amor de mi vida o mejor dicho mi no vida en este mundo. Ella estaba allí, tan cerca, pero tan lejos de mi.
No podía convivir sabiendo que no estaría mas a mi lado, pero no podía tampoco estar a su lado si todo salía mal y la hacía sufrir. Era la mejor decisión.
Tres días pasaron, tres noches pasaron; esas noches que eran interminables cuando eres un inmortal; y aún mas cuando sabes que el amor de tu existencia no esta a tu lado.
- Edward - tocó Alice a mi puerta.
- Dejame en paz
- Hace tres días que estas allí encerrado, sal de una vez. Debo hablar contigo, es importante.
- No Alice, no caeré y tampoco quiero salir.
- Edward, de verdad es importante. Tuve una visión y es necesario que salgas
- su voz sonaba desesperada, verdaderamente algo estaba pasando. "Bella", fue lo único que logré pensar. Corrí hacia la puerta, la abrí y la miré, sus ojos eran incalculables.
No sabía si era por alegría o por dolor, era una mezcla.
- Bella... - dijo y calló como arrepintiendose de algo.
- ¿Qué pasa con ella?
- Esta bien, no te alteres. Pero hay algo que debes de saber que cambiará todo para ella y para ti.

CAPITULO 40: MI PARTIDA

"Bella no. No lo hagas te lo pido por lo que mas quieras, no me dejes - gritaba Edward desde lejos, no se acercaba a mi a pesar de que quería con todas sus fuerzas tomarme entre sus brazos para que me quedara con él. Sentía que quería correr hacia mi pero no podía, mientras yo me iba, caminaba despacio hacia mi camioneta la que tenía mis bolsos y todo pronto para marcharme. De mis ojos caían lágrimas, demasiadas lágrimas, tantas que llegaban al punto de molestar."
Me desperté de un golpe, mientras veía a Edward enfrente de mi intentando despertarme.
-Bella, Bella cariño despierta - gritaba deseperado.
- ¿Qué pasa? - pregunté un tanto confusa por tanta locura de su parte.
- Estabas llorando desesperadamente, creí que te iba a pasar algo. ¿Qué ocurre mi amor? - lo miré un tanto molesta, el sabía lo que pasaba.
- Lo sabes Edward. ¿Cómo está Kevin?
- Él está bien, lo llevamos a lo de Tanya y su familia; es el mejor lugar para que él esté en este momento. Él más seguro y confiable para él.
- Dios mio
- dije mientras bajaba la cabeza y me lamentaba por todo lo que estaba pasando. Cada vez estaba más segura de lo que pretendía hacer y ese sueño era el límite - ¿le dijeron a los padres lo que pensaban decirle? - me miró triste.
- ¿Cómo están? Me imagino que quieren morir - no supo decirme nada, solo asintió con la cabeza. Era inevitable, para sus padres Kevin estaba desaparecido y en todo caso creían que muerto.
- ¿Qué estabas soñando? - me preguntó para cambiar de tema, pero lleno de curiosidad.
-No lo se. Me levanté con nostalgia, pero no se que soñaba - le daba gracias a mi mente, de que Edward no pudiese leerla, en momentos como este me salvaba.
Aunque no me creyó nada, de todas maneras no me presionó.
Me llevó hasta mi casa para que pudiese tener mi vida humana, aunque fuese por un rato. Me dejó sola porque tenía que ir a hablar con su familia; ideal para lo que pretendía hacer.
Me bañé, armé un bolso y esperé a que Charlie viniera, no demoraría mucho.
- Bella, cariño. ¿Qué pasa? - preguntó al verme con los ojos llorosos y mis valijas a un costado.
- Me voy - sus ojos se abrieron par en par, no lloraba, su "hombría" se lo impedía, pero sabía que por dentro se estaba muriendo. A pesar de la poca comunicación, yo sabía que para él era su vida.
- ¿Qué hice? - preguntó con un nudo en la garganta.
- Nada papá; mi madre me pidió que fuera un tiempo con ella, me necesita. Tu sabes que estoy muy feliz aquí, no solo por Edward, sino por ti - solo se acercó a mi y me dió un abrazo que nunca hubiese esperado de él, me llenó de tranquilidad. Por lo menos, sabía que con Charlie las cosas no iban a estar mal, que el me amaba y yo a él.
Tomé mis bolsos y comencé a pensar en cualquier cosa que en mi partida, no quería que Alice pudiese leer lo que iba a hacer y que Edward me parase. No sabía si estaba haciendo las cosas bien, pero tampoco estaba segura de hacer mal, solo tenía que probar para saber como las cosas iban a marchar. No estaba segura de irme por siempre, pero no quería hacer más daño a nadie más.
Me subí a mi camioneta, la cual en este momento si me molestaba su zumbido insesante gracias al motor; puse un poco de música de esa que me hiciera recordar más a Edward y me hiciese peor, en momentos como esto el mazoquismo es la dosis básica para estar mejor. Vaya ironía.
De pronto sentí un golpe en el auto que me asustó, solo pensé "Edward no", creí que se había dado cuenta de todo y venía por mi.
Me sentía aliviada pero a la vez molesta por ello, pero al mirar hacia atrás solo tenía a Jake con una cara de perro mojado e inocente; se acercó hacia el lado del acompañante abrió la puerta y al entrar se convirtió en menos de un segundo en humano, aún me impresionaba.
- ¿Qué se supone que haces Isabella Swan? - me preguntó muy molesto, no lo había visto así nunca conmigo.
- Me voy Jake y no pienso dar marcha atrás - inenté sonar lo más dura posible.
- De acuerdo, iré contigo - me dijo muy seguro mientras se arreglaba al asiento y se ponía el cinturón de seguridad. Intenté mirarlo lo mas fijo posible mientras manejaba.
- Estas desquiciado perro. No irás a ningún lado conmigo.
- Si yo no voy, tu tampoco irás a ningún lado. Decide.
- Jacob, baja ya de este auto.
- No.
- JACOB
- Dije que no y es no. Decide
- parecía un niño chico intentando pelear conmigo, sabía que no se iba a bajar aunque le dijera lo más doloroso. Siempre encontraba la manera de reír y quedarse, sabiendo que era una simple forma de que se fuera.
- De acuerdo, ven conmigo. Pero no molestes.
- Dejame manejar
- Ni lo sueñes
- No puedes manejar así
- Calla
- me tomó rápidamente por debajo de los brazos y me sentó en el lado del acompañante, mientras él orgulloso se sentaba en el lado del conductor. No entendí ni en que momento se sacó y me puso a mi el cinturón de seguridad.
- Eres insoportable Jake
- Pero me adoras
- dijo con una sonrisa en la cara. Como podía ser que siempre fuese así - ¿a dónde iremos pequeña humana desquiciada?
- A mi casa en Arizona. Ya llamé a mi madre para decirle que me iba, pero que ella no fuera, que necesitaba estar un tiempo sola. Aunque veo que eso no va a ser posible
- lo miré un tanto molesta todavía, pero aliviada de que el estuviera conmigo.
Marchamos hacia mi casa, no sabía como iba a ser todo de ahora en adelante, ni como Edward iba a reaccionar, ahora solo tenía que pensar en que las cosas mejorasen.

CAPITULO 39: CERCA DE MI FINAL

No sabía para donde correr, no entendía nada. Estaba segura que sus colmillos no llegarían a mi, toda la familia estaba encima mío, mientras Edward intentaba pararlo.
Alice me tomó de un brazo y me llevó corriendo hacia fuera, me subió al auto de apuro mientras Jasper de un solo golpe cerraba la puerta y se ponía delante junto a su amada.
- ¿Qué pasa? - pregunté aún sabiendo que era lo que pasaba.
- Kevin, esta transformado, vino a buscarte pensando que podría controlarse, pero claramente no.
- ¿Cómo no lo pararon antes?
- Ya sabes Bella, los neófitos son mucho más fuertes y rápidos que los vampiros más antiguos. No tienen control de sus emociones, ni pensamientos; pero si pueden ganarnos en ese sentido a nosotros.
- Es verdad
- susurré - ¿Edward estará bien?
- Si, ellos podrán pararlo. Pero necesitamos llevarte a un lugar seguro
- me miré para darme cuenta que aún estaba en toalla, aunque eso era lo de menos y más sabiendo que tenía a Alice junto a mi. Jamás dejaría que estuviese mal vestida - aunque no le hiciese caso - y menos que menos desnuda.
- Bella, iremos a casa a que te vistas - la miré extrañada, a veces me hacía creer que también podía leer mentes - ¿de acuerdo?
- Si - dije. Al llegar a su casa, me dió un vestido verde oscuro, con unas sandalias de "madera" y me arregló el pelo
- Alice no vamos a ir a bailar ni nada por el estilo, me podré una coleta, no es necesario que me arregles tanto.
- Bella, sabes que no podrás conmigo. No es necesario arreglarse para nadie, ni para nada; es para que tu estés bien puesta. Mientras estés a mi cargo, las cosas serán así.
- ¿Mientras qué esté a tu cargo?
- pregunté un tato curiosa.
- Si Bella, Edward y los demás deberán llevar a Kevin a algún lugar para que se recupere, no puede estar cerca de ningún humano y menos de ti.
- ¿Qué les dirán a los padres?
- Bella, lamento decirte esto, pero ellos deberán creer que murió o desapareció por un tiempo. Por lo menos mientra que él no pueda pensar claramente, luego tomará él la decisión de que hacer. Aunque no tiene muchas opciones, tú lo sabes
- aquello fue como un puñal. No podía creer que el tonto Kevin había dado su vida para salvarme, convirtiendose en vampiro y todavía eso haría que la familia de Kevin se desmoronara de dolor - tranquila Bella, todo estará mejor.
- ¿Cómo Alice?, ¿cómo todo puede estar mejor?, solo hago daño. Es lo único que se hacer, aunque no lo quiera, pasa. Esto no puede ser así.
- ¿Qué quieres decir?
- preguntó Jasper, quien estaba intentando que me calmase.
- Ya lo sabrán. Gracias Jasper por calmarme, pero esto no cambiará mi decisión.
- Bella, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir - Jasper sonaba contunente, pero preocupado.
- No te preocupes - le dije y me fui al cuarto de Edward. Necesitaba estar sola y ellos lo entendieron. Me recosté en su sillón, mientras puse un poco de Debussy, esa canción que me hacía acordar tanto a él "Claro de Luna", mientras intentaba pensar como las cosas podrían llegar a estar en su sitio, como podía hacer las cosas para que todo fuese mejor. Tenía miedo, estaba muerta de miedo. Pero no podía seguir todo así, algo tenía que hacer.