domingo, 11 de octubre de 2009

CAPITULO 35: LA HUIDA

Comencé a caer de a poco mientras intentaba parar la caida con mis manos, lo cual no era de mucha ayuda ya que el caño estaba oxidado, y de el se desprendia pedazos rotos e inservibles, mucho menos me ayudaban mis mis manos sudorosas gracias a mis nervios.
Sentia la adrenalina correr por mis venas.
Tenia dos posibilidades: Los Vulturis se daban cuenta de mi gran plan y venian por mi, o me caia y me mataba.
Mi respiracion se acompaso con los latidos de mi corazón, desbocado y frenético.
Apoyaba los pies en donde fuera, ni siquiera miraba, por miedo a que eso parara mi bajada. Sabia perfectamente que estaba a una gran altura, por ese motivo me costaba más. Tantee con el pie derecho una parte de la pared llana y lleve todo el peso a ese costado.
Cuando lo hice, se desprendió una parte del caño y ya en ese momento supe que estaba perdida, debia tirarme o quedarme allí hasta que los Vulturis me encontraran. Me sostuve con más fuerza del lado donde el caño no se habia soltado, pero era más dificil, pues la pared llana de donde me sostenia estaba al otro lado.
Moví con delicadeza mi brazo hasta que sentí que lo tenia bien sujeto, y despegué uno de los pies de esa pared.
Pero en ese momento - en el meno indicado - el suelo de donde apollaba el otro pie se cayó en pedazos, como si la muerte me buscara, la muerte queria encontrarme.
Como un acto reflejo me sostuve con la otra mano en la parte del caño donde no se había desprendido de la pared y, con los pies colgando en el aire, miré hacia abajo.
No sabia si me habia asustado más ver a la altura en la que me encontraba o ver a esa persona corriendo entre le gente.
Sabia quien era, y gracias al cielo que no podia salir al sol, pues así no me podria ayudar en nada, eso le costaría su vida.
Era sencillo, soltar las manos del caño para caer a la muerte, que me llamaba tranquila desde el suelo, de esa manera mi vida misma que no era yo en este momento se mantendría a salvo.
Mis manos se soltaron en ese instante de pensamiento, y caí hacia el suelo; cuando creí que era el fin unas manos sumamente rápidas me tomaron y comenzamos a movernos. Abrí los ojos como pude para entender que aún estaba viva, que me encontraba en los brazos de Edward el cual brillaba con una calidez absurda, pero nadie le miraba, pude comprender que ibamos a una rapides sobre humana no solo por eso, sino porque comencé a marearme y me desamallé.
Al despertar, aún estaba en el lugar, aunque un poco más apartada, ahora estaba en los brazos de Emmett, mientras toda la familia estaba en posición de ataque, inclusive Kevin a pesar de que de seguro era solo un inconveniente en todo esto por ser un simple humano como yo. Pero de todas maneras allí estaba, detrás de Alice quien intentaba resguardarlo, mientras enfrente todo el séquito Volturi miraba tranquilamente a cada uno de nosotros; no había pasado mucho tiempo desde el desmayo a la nueva realidad.
- Edward, Edward. Si que eres rápido, si que tu familia lo es. Encontraron demasiado rápido el lugar, nunca los subestime, pero esto es sorprendente - dijo Aro, aquel hombre que me había asustado en el cuarto-prisión donde me habían resguardado por poco tiempo. Todos los de la familia comenzaron a gruñir.
- Maldito seas Aro, te metiste con la humana equivocada, ni te pienses que te vamos a tener miedo. Aquí quienes cometieron un error fueron ustedes no nosotros; esto no es equilibrio alguno - gritó Edward lleno de odio y rabia. Quería correr y abrazarlo, pero aún me sentía un tanto mareada y estaba segura que si me paraba caería nuevamente y de nada ayudaría.
- Tranquilo Edward, ustedes tienen dos humanos quienes saben el secreto; ya sabes la regla, o son vampiros o son historia. Tu eliges - en aquel momento los rugidos se hicieron más intensos; uno de esos me asustó gravemente, el de Emmet quien lo hizo cerca de mi oído y era como un animal feroz, aquello me dejó sorda del oído izquierdo. "Disculpa", murmuró entredientes Emmet a pesar del tenso momento.
Edward por su parte saltó hacia Aro pero en ese momento paró en el aire y volvió hacia atrás de un golpe.

CAPITULO 34: TE EXTRAÑO, ME EXTRAÑAS

EDWARD

Nada me hacía peor que saber que Bella estaba en peligro, busqué durante horas donde ella podría estar, pero aunque me molestara aceptarlo los Volturis no eran ningunos tontos y habían dado cada paso concretamente; ni uno en falso.
Mi familia se había vulto a juntar, pero yo no podía estar ni un solo segundo sentado o parado esperando que las cosas pasaran, aunque eso quisera decir que se formaría un plan mejor para encontrarla.
Jake estuvo de acuerdo conmigo, y acepté a que me ayudara a buscarla con su super olfato, aunque mis celos en contra de él eran en potencia, no podía dejar de darme cuenta cuanto la amaba y cuanto él me ayudaría en la busqueda de Bella.
Kevin había despertado y también quería ayudar a buscarla, pero en su paso humano solo entorpecería la situación y para darle un mayor apoyo, aunque eso no me hiciese feliz lo dejé como vocero personal con la familia para que pudiese dar ideas.
- Edward, ¿no tenés una minimia idea de donde puede estar?, ¿algún lugar, algo del pasado que hayan usado, Carlisle que estuvo con ellos no sabrá algún lugar?
- No Jacob, si supiera no estaríamos acá dando vueltas como estúpidos buscandola
- dije de mala manera a pesar de que no se lo mereciera, cualquier cosa me fastidiaba en este momento. Jacob no me respondió, ni siquiera me miró por si se me daba arrancarle el cuello - disculpa Jacob, sabes que no estoy de humor.
- Ninguno de los dos Edward, te entiendo. No es el momento de pelear, ahora solo tenemos que estar concentrados en saber donde ella está - me sorprendía la pasividad en la que se encontraba Jacob, me estaba ayudando inconcientemente a tranquilizarme y pensar mejor - estoy de acuerdo contigo en seguir buscandola, pero hay que saber que idearon los chupasangres, llamados "tu familia".
- Voy a ingorar eso. Los llamaré
- paramos un segundo, tomé mi celular y disqué el número de Alice.
- Alice, ¿qué pasó por allí? - pregunté un tanto acelerado.
- Hemos decidio ir hasta Volterra, alguien nos tiene que decir algo, no hay un porque llevarse a Bella de esa manera y creo que algo podemos hacer.
- De acuerdo, los acompañaremos
- cerré mi celular y le conté a Jacob la idea de mi familia. Estuvo de acuerdo, pero decidió ir a buscar a su manada para seguir buscando. No tenía muchas ansias de ir a ver a los vampiros que secuestraron a Bella y la idea de licántropos no sería de ayuda para intentar llegar a un acuerdo con los Volturis.
Jacob se fue hacia su reserva mientras yo iba a Volterra donde me encontraría con mi familia.

BELLA

- ¿Qué quieren de mi? - dije temerosa pero en la posición menos escandalosa posible.
- Soy Aro, un gusto pequeña humana. No queremos mucho de ti, tu no eres nuestro objetivo - dijo tranquilamente aquel hermoso vampiro.
- ¿Qué quieres decir?
- Queremos a los Cullen, tan fácil como eso cariño. Eres nuestra carta, esa perfecta carta, la que desde el principio nos hacía falta para tener a los Cullen en nuestras manos
- mis ojos se abrieron de par en par. Querían a los Cullen. Eso no me hacía mas feliz, prefería que fuera yo su objetivo. Mi Edward, Alice, Jaspero y Carlisle eran su objetivo mas directo desde siempre, Edward me lo había dicho claramente. Eso no me hacía más feliz.
- No va a pasar, eso nunca va a pasar - grité histérica, no iba a permitir que tuvieran a los Cullen en sus manos, no por mi culpa, no iba a ser esa carta. Aunque ello llevara a que yo dejara de existir.
- Oh, cariño. Eso no depende de ti, tu sabes que ellos vendrán a buscarte. Lo sabes, con eso me alcanza - quise gritarle en la cara todo lo que se me había pasado por la cabeza en ese mismo instante, pero en menos de un segundo, tal como Jane había hecho un poco atrás se fue en un abrir y cerrar de ojos. Volví a quedarme sola. Miré hacia todos lados nuevamente buscando un lugar por donde escapar, no me pensaba quedar tranquila cuando era el precipicio de que los Cullen estuvieran en la mano de los Volturis.
Di vueltas como una tonta, hasta que descubrí una ventana la cual estaba un poco abierta, tomé una vieja espada que se encontraba como adorno en una esquina de la habitación.
Con mucha fuerza comencé a romper lo que quedaba de aquella pared de concreto hasta que más tarde se salió un pedazo.
La luz comenzó a aparecer, hasta que el agujero era lo suficientemente grande para que yo me metiera en él; casi me desmayo cuando vi la altura del lugar, pero los caños a un costado me iban a ayudar.
Tomé uno de ellos, me apoyé lo mejor que pude y me solté para poder bajar.

CAPITULO 33: SIN EDWARD, SIN BELLA

Me sentía un poco mareada, lo suficiente como para no entender que me estaba pasando; también estaba preocupada por Kevin, había visto como aquel pequeño niño que ahora me llevaba en sus brazos lanzó al pobre de Kevin por los aires.
- Déjame por favor - entre dije intentando que me escuchase, mi voz sonaba lo suficientemente baja para que ningún humano la escuchara pero si este vampiro.
- Me gustaría pequeña, de verdad me gustaría, pero no puedo - aquel no era mi vampiro, de eso estaba segura, su manera de llevarme no era nada cuidadosa, sentía que en cualquier momento iba a vomitar.
El viaje fue corto, no sabía si era porque no era lejos o por la rapidéz de aquel pequeño.
- Llegamos preciosa - me bajó lentamente, mientras yo caía en una cama muy cómoda.
Sentía murmullos alrededor de mi, quería escuchar pero mi mareo era mucho más fuerte y caí en la inconciencia unos segundos más tarde.
Al despertar, pude apreciar que me encontraba en un cuarto grande, antiguo al igual que la cama de dos plazas en la que me encontraba. Mientras intentaba volver en mi, me senté en la cama para luego ir hacia la puerta.
- ¿A dónde vas? - dijo una pequeña rubia impresionantemente bella. Di un par de pasos hacia atrás, mientras ella se acercaba a mi.
- ¿Quién eres? - pregunté un tanto asustada pero imponiéndome de la manera que más pude.
- Jane. Una Volturius, debés haber escuchado de mi - aquel final me hizo estremecer, mis ojos se abrieron de par en par; estos eran los que me estaban buscando desde el principio, aquellos de los que Edward me había hablado mil veces.
- ¿Qué quieren de mi? - su rostro llevaba una risita soberbia e irónica, de esas que odiaba en las personas y en los vampiros me daban un poco de miedo.
- Me encantaría, de verdad que me gustaría contarte detalladamente, pero no puedo. Ya van a venir quienes te lo pueden decir, ponte cómoda, es como tu casa ahora - aquello no me gustó ni un poquito, "es como tu casa ahora", eso no hablaba nada bien de mi futuro.
La pequeña se fue en un cerrar y abrir de ojos, había venido solamente para poner más nerviosa y llenarme de temor, intenté abrir la puerta pero se había tomado su tiempo para cerrarla con tranca.
Miré hacia todos lados buscando alguna manera de escape, pero las ventanas estaban lo suficientemente altas como para matarme; aún no era un vampiro y quería serlo en algún momento para poder estar con mi Edward, en nada iba a ayudar que yo me tirara.
Estuve algunos minutos más dando vuelta y buscando alguna alternativa, hasta que sentí como alguien abria a tiempo humano la cerradura. Miré rápidamente hacia la puerta, allí entraron tres vampiros perfectamente hermosos.
- Hola Bella - dijo uno de ellos con una voz morbosa y temerosa...

EDWARD

Mis ojos se había dilatado de una manera espectacular, nunca había sentido tanto odio como en este momento.
Kevin se encontraba en reposo, inconciente y sano, pero no lo suficiente como para decirnos donde estaba Bella, aunque gracias a Alice sabíamos que los Volturius tenían algo que ver con esto y que ellos no estaban en su lugar de origen con Bella; a pesar de eso no tardé ni un segundo en lanzarme al bosque a buscarla por todos lados, su olor estaba en todas partes, era una trampa.
Quien se la haya llevado no era ningún idiota y había esparcido el olor de Bella por toda la zona, dejándolo por diferentes lugares. Eran más de uno.
- Edward, necesito que te tranquilizes, de esta manera no llegaremos a ningún lado. Tienes que estar cuerdo para poder encontrar a Bella más rápido - intentó tranquilizarme Jasper, sabía que tenía razón pero mis nervios y miedo me hacía volverme loco. No había podído protegerla.
- Lo se, pero como rayos puedo estar tranquilo sin saber donde esta mi Bella, ¿cómo estarías tu si fuese Alice a quién se la llevaron? - aquello fue una piedra en el medio de la cabeza para Jasper, su cara me lo hizo notar. Me había entendio, de todas maneras bajé un poco la guardia y me recubrí en Bella, y no en mi sentimiento egoísta.
- De acuerdo, tienes razón. Pero de todas maneras, vamos a la casa entre todos sabremos buscar una solución - marchamos hacia la casa, planeamos de la mejor forma posible separarnos para encontrarla.
- Soy una idiota, no puede ser - se lamentaba Alice por haber tenido una visión demasiado tarde, el hecho de que todo pasara en la reserva había sido demasiado difícil para ella poder ver algo.
- No te culpes, no tienes nada que ver cariño - intentó calmarla Esme.
- Si Alice, tranquila, tu nada tienes que ver y no hay tiempo para lamentos, tenemos que encontrarla - dije para poder calmarla un poco más y para centrarnos en su búsqueda.
Llegamos a la conclusión de separarnos, Rose y Emmett se fueron por el lado este; Carlisle y Esme fueron por el lado norte, Alice y Jas por el sur y yo por oeste.
Tenía tanto miedo, estaba llendo de espanto, no sabía como esto podría llegar a terminar, como Bella podría estar, con quien y en que situación.
Esto de seguro llevaría a que yo tomase una decisión apresurada.

CAPITULO 32: NO A BELLA

Bella se estaba comportando de una forma demasiado simpática conmigo, ella no era así ni conmigo, ni con nadie; era claro que algo estaba pasando, no era tan tonto, aunque Bella se estuviera presentando en mi vida como algo más que importante "podía sentirlo", yo sabía que algo estaba pasando y que ella lo sabía todo. Pero a pesar de que lo supiese, no iba a dejarla sola en esto, le gustase o no.
- Kevin, ¿quieres ir a la playa esta noche? - preguntó Angela amablemente.
- Si, vamos a ir todos, es viernes tenemos que aprovechar - dijo Jessica, poco menos amable, pero demasiado seductora, esta chica no me estaba cayendo tan bien, estaba loca por tener a alguno a su lado y sentía que todos esos eran los que daban vueltas al rededor de Bella. Estaba seguro que quería ganarle en algo.
- Bella, ¿te parece que vaya? - pregunté de la nada, la cara de Jessica se transformó al instante, y todo los demás miraron extrañados. Ella me miró un poco dudosa.
- ¿Por qué me lo preguntas a mi?
- Porque eres mi mejor amiga y quería saber si tu ibas, no quería causar problemas.
- No, claro que no hay problema. Al contrario, sería genial que vayas.
- ¿Tú no vienes?
- dudó por un segundo, ella sabía que no le convenía decirme que no, aunque no pensaba ir hasta que supo mi respuesta.
- Claro que si - dijo y dibujó una sutil sonrisa casi forzada; sentí la mirada de Edward otra vez en mi nuca queriéndome matar en ese mismo instante. No le iba a tener ni un poco de miedo a ese vampiro, no importaba lo que pasase, no le tenía miedo.
- Genial. Entonces nos vemos esta noche, voy a ir por unas cosas a mi auto, ya vengo - dije y me levanté, tenía que leer lo que había imprimido en internet sobre el poder de los humanos. Edward, me miró preocupado y furioso; tuve la sensación por un segundo de que sabía lo que yo estaba pensando, pero me despisté de la idea y me fuí.
Me subí a mi auto, tomé la impresión y comecé a leerla con propiedad y un poco de ansiedad, hasta que alguien golpeó la ventana de mi auto.
Al mirar tenía frente de mi a Jacob, bajé la ventanilla.
- Hola - dije incrédulo.
- Kevin, no estoy seguro que vine a decirte, pero me parece que a repetirte lo que te dije el otro día a pesar de que nada sabías, "no cuentes esto a nadie, no es bueno para ninguno"
- Te lo prometo, no pienso decir algo, ni siquiera me importa, solo me interesa que Bella este bien.
- ¿Bella?
- dijo mientras me miraba confundido - ¿de qué hablas?
- Ella lo sabe todo, ¿no es cierto?, quiero cuidarla.
- Ese es mi trabajo
- dijo ahora furioso, me estaba perdiendo de algo.
- ¿Tu trabajo?, ¿acaso estás enamorado de Bella?, veo que lo de "chica interesante" no lo ví solo yo, está en la lista de unos cuantos - ironicé.
- No esta en una lista, yo la amo.
- Yo no se si la amo, pero vamos en camino, no quiero que peleemos por ella, tenemos que protegerla; ayúdame
- lo miré casi enternecido, quizás sería un buen apoyo, después de todo me caía bien y era solo un perrito bonito.
- Yo puedo hacerlo solo, no te preocupes.
- Jacob, no estamos aquí para pelear, lo importante es Bella no nuestras diferencias, soy un humano lo se, pero siento que algo hay en mi que puede ayudar en todo esto.

Su rostro se levantó en ese momento un tanto furioso y se fue hacia el bosque rápidamente, volví a subir la ventanilla para leer un poco más de lo que se trataba todo esto del poder.

"Algunos humanos pueden tener ciertos poderes sobrehumanos, estos se pueden reflejar tanto mentalmente como sentimentalmente. Algunos pueden llegar a mover ciertos elementos sin darse cuenta; aún no se ha descubierto ninguno que lo haya podido controlar por si mismo; pero se comprobó que si pueden hacerlo inconcientemente, muchas veces creyendo que son "fantasmas". Desde la parte sentimental, muchos pueden controlar ciertos sentimientos, ya sean propios o de otros...", la lectura interesante y que me proporcionaba algún tipo de información que realmente me ayudara terminaba ahí.
Volví a mis clases, Bella se comportó amable conmigo el resto del día, a pesar de que lo compartía entre Edward y yo; de seguro no quería quedar mal con él, pero no me podía perder de vista a mi.
La hora de la playa llegó, todos marchamos hacia lo de Mike quien nos llevaría hasta la playa en su súper camioneta, estaban todos, nos subimos y partimos hacia la playa, Bella estaba a mi lado en la ventanilla y del otro tenía a la pesada de Jessica, quién no se despegada de mi ni un solo segundo. De todas maneras, no estaba prestándole nade de atención, solo intentaba charlar tranquilamente con Bella y con el resto de la gente. Nos bajamos, cada uno tomó algo diferente para hacer nuestro mini campamento en la playa; entre troncos, comida chatarra, bebidas, frazadas, leña y alguna que otra cosa, marchamos hacia la arena. Armamos una hermosa fogata, nos acurrucamos entre las frazadas, Bella a mi lado en la misma frazada, si que esto de que ella intentase ser amable conmigo estaba funcionando a las mil maravillas para mi. A pesar de que no me estaba gustando que ella lo hiciera solamente para que el secreto de su amado se mantuviera oculto, de todas maneras todo valía con tal de pasar unos momentos con ella así.
- Vamos a caminar un poco, ya estoy casi muerto inmóvil de frío aquí – bromeó Eric mientras se levantaba a hacer esa caminata. Todos estuvieron de acuerdo. Nos separamos en grupo prometiendo volver en una hora a el lugar como máximo.
Bella fue conmigo, tomó mi brazo y comenzamos a caminar entre la maleza.
- No se si es buena idea venir por aquí – dijo un poco preocupada – mi torpeza no se lleva con las ramas, ni siquiera se lleva con el aire – rió sinceramente.
- No te preocupes, yo te cuidaré – caminamos durante un largo rato, charlamos sobre diferentes gusto, sobre todo menos el tema importante; me parecía bien que esta noche no tocáramos el tema, la conversación se estaba volviendo muy cálida y sincera, no quería arruinarlo.

- Hola pequeños – dijo una voz entre los árboles. Ambos pegamos un salto hacia atrás llenos de miedo, aunque mi parte heroica hizo que tomase a Bella y la pusiera detrás de mi, usando mi cuerpo como escudo – no se asusten, dios. No soy tan feo – aquella voz ya tenía cuerpo. Era un niño pequeño, rubio, de no más de 14 años. No me hubiese asustado, sino sabía que se trataba de un vampiro; su tez blanquecina por demás y sus ojos rojos me decían que no era bueno confiarse de su edad.
- ¿Quién eres? – pregunté un tanto receloso.
- Nadie importante. Solo viene por Bella, tú no tienes que estar involucrado. – ella estaba tensa por demás.
- Ni lo sueñes niño – le dije con una fuerza que no tenía sentido para mi.
[b- Si que eres valiente pequeño humano, pero no me provoques – sus ojos se llenaron de furia y corrió hacia mi tan rápido que no pude ni captarlo, en menos de un segundo lo tenía pegado a mi cara; di un salto hacia atrás llevándome a Bella conmigo.
- Corre Bella – grité mientras me imponía con aquel pequeño, que no tardó ni un solo segundo en desplazarme hacia los árboles, a pesar de que estaba intentando usar aquello que creía poder contra él, no estaba funcionando. Caí casi inconciente luego de pegarme con una roca en la nuca. Entre vi como aquel niño insulso y sarcástico, tomaba a Bella por la cintura, mientras ella gritaba desesperadamente, en aquel momento mis ojos se cerraron y caí del todo inconciente.

lunes, 3 de agosto de 2009

By Kevin CAPITULO XXXI: INTENTANDO JUGAR CON LA VERDAD

Literalmente me había vuelto loco. No entendía explícitamente que hacia metido en una casa de vampiros, lo único que mi rondaba en mi cabeza era Bella. Ella estaba en peligro, debía decirle que era su novio, debía salvarla.
-¿De que hablaba Kevin? – exigió Bella mientras se sacaba las manos de los ojos y me miraba directamente a los ojos.
-Pues yo… lo engañé- admití- pero fue porque necesitaba saber- excusé.
- ¿Qué necesitabas saber tan urgente?- preguntó.
- Bueno pues… necesitaba saber como era que él- señalé a Edward- había echo lo que hizo.
- Ya te dijimos
- bufó- ¿es que mi novio no puede escabullirse por la ventana?
- Pero eso no fue normal, él tenia una velocidad sobrehumana
- acoté- además ya se lo que es.
- Bueno si tanto sabes decime que es lo que es.
- ¿Tu lo sabes
?- pregunté un tanto sorprendido.
- Si no me dices no sabré de que hablas- espetó.
- Bueno de que ellos no son humanos.
- ¿Qué no son humanos? ¿Te diste cuenta de lo que estas diciendo?
- gritó histérica.
- Si, si me doy cuenta de lo que digo pero es la verdad Bella, ellos son peligrosos, te harán daño- contesté a los gritos.
- ¿Daño? – preguntó ella confundida.
- Si Bella, ellos te pueden matar- bajé el volumen de la voz- se que suena rarísimo pero ellos no son lo que parecen.
- ¿Raro? Kevin piensa de una forma racional, primero y principal ellos son como vos y yo
- dijo señalándome a mi y luego a ella- y segundo, sabes perfectamente que Edward es un atleta, él corre más rápido que la mayoría por el único motivo de que entrena desde chico y que se halla escabullido por mi ventana tiene una simple explicación, si Charlie lo veía se acaba mi vida y la de él- mintió. Sabia que me estaba mintiendo, y ahora, me daba cuenta de que lo que estaba haciendo no tenia caso.
- Ya veo… Bueno perdón por las molestias- decidido me di la vuelta y salí de esa casa, dejando a Bella indefensa, entre siete vampiros y un hombre lobo. Busqué mi auto que había dejado a unos metros de la casa. Ya era de noche. Era la primera vez que el cielo estaba despejado, se veía a luz de la luna entre los árboles. Llegue al auto y subí. Me quede un rato observando las sombras que se movían dentro de la casa de Edward. ¿Bella sabría que era lo que tenia a su alrededor? ¿Era posible que todo esto fuera solo un sueño? ¿Qué mañana me levantaría y me reiría de todo lo que mi imaginación podía producir?
Me pegué dos cachetadas, pero nada, me dolió y me di cuenta que no estaba soñando. Esta era la realidad, uno de los peores aspectos de ella. Arranqué el auto y salí a toda velocidad de ese lugar. Mi cabeza estaba tan llena de información que no pude concretar ningún pensamiento. Todos ellos se detenían en Bella y en lo que le podría estar pasando ahora. La culpa de haberla dejado sola me comía por dentro. Llegué a mi casa donde mis padres dormían. Entré sigilosamente y apresurado a la vez. Estaba decidido, averiguaría lo más posible de su especie, tenia que saber todo, hasta su punto débil. Entré a la sala de estar de la casa y prendí el ordenador, era viejo pero servia. Mientras busqué un vaso de agua en la cocina. Cuando volví ya estaba prendida y cargada. Entre a Google y puse en el buscador “Vampiros”. Nada de lo que había me servia como información, nada era parecido a lo que yo estaba viviendo, pero si encontré algo que tenia que ver mucho conmigo:
“Algunos dicen que los vampiros son capaces de sentir lo que los demás, desde antes de serlo”
Imprimí aquello, cerré la computadora y me decidí a dormir, era muy tarde para que algún lugar estuviese abierto. A la mañana temprano, me levante de un golpe, me tome un vaso de leche y me fui en mi auto lo mas rápido que pude hacia port Ángeles, ahí de seguro había algún lugar de buenos libros, ya me lo había dicho Bella. El día de hoy el sol estaba en lo más alto del cielo, se sentía tan bien sentir el calor de los rayos del sol que en todo el camino pensé en eso, un par de veces terminaba pensando en Bella, pero intentaba no preocuparme mucho por esas cosas, no hasta saber exactamente que era lo que ocurría en mi vida. También llegue a pensar que mi cabeza estaba en medio de un trastorno de imaginación, pero era algo absurdo. Encontrar esa biblioteca de la que Bella me había hablado me costó más de lo que pensaba. Tuve que parar tres veces y preguntarle a personas, algunas estaban tan perdidas como yo y otras me dieron las mejores indicaciones posibles. Al fin y al cabo la encontré. Estaba un poco escondida.
Me bajé de mi auto, caminé hacia la biblioteca aún no tan seguro de “buscando que”, así que pretendí mirar y buscar.
- Hola, buenos días. ¿Lo puedo ayudar en algo? – dijo un señor de tez morena, muy amable.
- No… - dije un poco dudoso, no sabía que preguntarle, o si le iba a parecer una locura. Pero a esta altura ya estaba jugado – bueno si, estoy buscando algún libro que tenga que ver con vampiros
- Oh si, tenemos muchos. ¿Algo en particular?
- Emm…no lo se. ¿Qué tienes?
- Bueno, tenemos sobre vampiros en general, la historia de los vampiros, historias de vampiros en EEUU, en Forks…
- Ese
– dije interrumpiendo al señor mientras se hacia acuerdo de los libros que tenía - ¿qué tienes sobre eso? – me dedicó una sonrisa, y trajo un par de libros. Tomé los dos, pagué y me fui casi corriendo del lugar, estaba ansioso por saber que estaba pasando, por saber la verdad.
Me subí al coche, conducí hacia un lugar un poco más luminoso y con gente, a pesar de mi nueva valentía sobre el tema, tampoco quería tentar a mi suerte, aunque de seguro un montón de humanos no serían impedimento para los vampiros.
- Esta historia me esta dando verdaderos escalofríos, si son vampiros, si hay licántropos, pero Bella. ¿qué haré con Bella? Tengo que saber que puedo hacer yo, ¿qué sentí en aquella casa? – seguí buscando nueva información, pero esta vez con respecto a mi. Encontré algo sobre que algunos humanos ya tienen poderes antes de convertirse en vampiros, lo mismo que había encontrado en Internet; eso me hizo tener un escalofrío intenso por todo el cuerpo. “¿Yo, vampiro?”, me pregunté y quité aquella idea tonta de mi mente.
Volví a marchar en mi auto, tenía que ir al escuela; aquello si que iba a ser extraño, por suerte tenía un viaje un poco largo hasta Forks para poder pensar en como actuar.
- Kevin, ¿cómo estás? – preguntó Bella un poco indecisa y dudosa.
- ¿Bien, y tu preciosa? – dije sin ningún tipo de extrañes, aunque por si solo el momento era extraño.
- Bien. ¿Almuerzas conmigo? – su rostro era de dudas, no estaba segura de mi reacción ante el tema, yo tampoco lo estaría, pero tenía que hacerle creer que todo estaba bien.
- ¿Edward? – pregunté haciéndome el tonto.
- Oh, estará aquí como siempre, pero almorzaremos todos juntos.
- De acuerdo – almorzamos con todos nuestros amigos, sentí la mirada penetrante de Edward toda la cena, tenía la sensación de que algo sabía, algo estaba sospechando sobre mi nuevo plan.
En un momento cruzamos miradas, tenía una mirada asesina, desafiante, y yo no me quedé atrás. En ese momento, sentí nuevamente aquel poder, pero aún más fuerte y sabía que algo tenía que hacer con él, y Bella iba a ser parte de mi, la iba a proteger pasase lo que pasase.

By Bella CAPITULO XXX: CONFUSIONES

Estaba muy nerviosa. No sabía que era lo que le pasaba por la mente a Kevin en este momento. Si se llegaba a enterar y les contaba a todos, los Cullen deberían irse de Forks y yo no podría distanciarme de Edward, se me haría una vida sin sentido, una infinita oscuridad.
El velocímetro mostraba cada vez mayor velocidad, mientras mi estado nervioso aumentaba con el.
Si Kevin se llegaba a enterar de todo este secreto, él se empeñaría en salvarme; en salvarme de algo inofensivo, algo que para él sería un gran peligro.
Ya, desde entre todos los árboles, distinguía esa hermosa casa con algunas de las luces encendidas. Tenía los nervios a flor de piel, por lo que las lágrimas caían por mis mejillas sin que yo quisiera que lo hagan. Edward estacionó justo delante de la puerta principal y se bajó, para luego estar abriendo la mía. Apenas terminé de sacar mi cuerpo del auto, él me sostuvo de la cintura y caminos juntos hacia la casa.
-No te preocupes todo va a salir bien- intentó tranquilizarme con esas palabras. Apenas entramos un aire de tranquilidad recorrió todo mi cuerpo, pero sabia exactamente que no era por las palabras de Edward, si no por Jasper, que estaba sentado en un gran sillón blanco junto con Alice. Los dos nos miraban.
-Gracias- agradeció mi novio. Jasper asintió y miró a su mujer- Carlisle- llamó Edward, y desde las grandes escaleras se materializó el hermoso doctor que ellos llamaban padre.
-¿Qué pasa hijo?-preguntó con esa voz paternal.
- Tenemos un problema- continuó y me apretó más a su cuerpo.
- Vamos a mi despacho- Edward me tiró del brazo para que subiéramos las escaleras detrás de Carlisle. Entramos a una enorme habitación, llena de estanterías con libros, unos más viejos que otros, eso lo notaba por las amarillentas hojas que algunos tenían, mientras que otros me deleitaban con hojas de un blanco nieve. Nos acercamos a un escritorio enorme de una madera tan delicada que parecía que se rompería al tocarse.
Carlisle se sentó en un enorme sillón negro enfrentándonos. Edward me señaló que me sentara en el único asiento que había. Él se quedo parado a mi lado, con su mirada fija en los ojos de Carlisle. Me senté y los miré, no sabía exactamente que íbamos a hacer.
- Kevin me vio saltando de la ventana de Bella- explicó Edward.
- Creemos que levantó muchas sospechas, no nos creyó lo que le dijimos- aseguré.
- ¿Qué le dijeron?- preguntó calmadamente Carlisle.
[b[- Que básicamente fue como una escena de Romeo, bajando de la ventana de su Julieta al amanecer[/b]- aclaró Edward.
- ¿Qué leíste en su mente?-preguntó el doctor.
- Lo único que pensaba- me miró- [/b]"Maldito, te mataré si le haces daño"[/b] – lo miré intentando ver que era lo que intentaba encontrar en mi pero corrió su mirada. ¿Kevin estaba preocupado por mi? ¿Qué le pasaba a ese chico? ¿Estaba loco acaso?
En ese preciso momento Edward se tensó al mismo tiempo que Carlisle.
- Viene un humano- susurró el padre de mi novio.
- Es Kevin- confirmó mis temores- y sabe la verdad- ahogó un grito. Carlisle desapareció por la puerta de su despacho y Edward me miró a los ojos.- Le sacó la información a Jacob, lo agarró desprevenido, lo utilizó- gruñó. Me tomó entre brazos y bajó corriendo las escaleras. Todos estaban reunidos en la mitad del salón hablando despacio. Cuando Edward me bajó al suelo. Alice y Jasper se pusieron a ver la TV, Rosalie se puso a ver una revista de moda con Esme, Emmett se puso a jugar con una diminuta bola de plastico, y Edward me arrastró hasta el piano donde se sentó y se puso a tocar una canción. Supuse que era una treta para que parezca como si no lo esperaran, como si fueran una familia común y corriente. Carlisle apareció por la puerta de la cocina con un gorro de chef y un delantal sucio con harina y una sustancia crema. Edward me llamó la atención con un roce de su mano con mi mejilla, lo miré y el me guiñó un ojo mientras seguía tocando. Me concentré en mirarlo a él pero escuchar atentamente cualquier otro ruido. Tocaron delicadamente la puerta y Carlisle tarareando al ritmo de la canción que Edward tocaba se acercó a la puerta.
Hola – saludó amablemente- ¿Qué se te ofrece?- preguntó.
- Me llamo Kevin- contestó una débil voz- ¿Se encuentra Edward o Bella? – preguntó.
- Si, pasa- le contestó- Edward, Bella los buscan-dijo amablemente Carlisle. Escuché como se cerraba la puerta principal y Edward dejaba de tocar, entonces me giré para ver el rostro pálido de Kevin. Edward se paró y me tomo de la mano. Caminamos en silencio hacia donde se encontraba Kevin inmóvil. De fondo se escuchaba una animada conversación de moda entre Esme y Rosalie, y un debate entre Jasper, Alice y Emmett de algo que había en la TV, mientras que se escuchaban ruidos de cacerolas en la cocina, supuse que era Carlisle.
[b]- Kevin
- saludó Edward.
- Hola- saludé sin separarme de mi novio. Él largaba miradas nerviosas a Edward y a su familia, y cada tanto a mi. Como si esperase que saltaran arriba de él o que simplemente yaciera mi cuerpo delante de él.
- ¿A que se debe esta inoportuna visita?- preguntó Edward.
- Bueno, em…- miró al resto de la familia.
- ¿Qué pasa Kevin?- bufé
- Ya se lo que son- largó de inmediato. El nerviosismo volvió a mi como si fuera un chicle. Y el resto de la familia se tensó. Carlisle se asomo por la cocina. Edward miró a Kevin nervioso y este lo miró del mismo modo a él. Pareciera como si hubiera una conexión entre ellos, una invisible. Algo extraño estaba pasando, algo que parecía que solo yo me había dado cuenta. Edward no corría la mirada de Kevin, y este sonreía, como si le leyera los pensamientos a mi novio, pero eso era básicamente imposible.
- ¿Qué esta sucediendo?- grité histérica. Edward arrugó la nariz y se abrieron las puertas a las espaldas de Kevin. Entró alguien, por la escasa luz de la puerta solo se veía una mancha negra, pero se sentía la respiración agitada. Ahora todos estaban mirando hacia la puerta, y entre la oscuridad salió Jacob, pero él, él estaba desnudo. Instintivamente me tapé los ojos con las manos.
- Rayos Jake ¿Qué haces?- pregunté.
-Yo, yo...disculpen. El me engaño, este maldito humano me engaño - dijo Jacob lo suficientemente nervioso como para desmayarse.
- ¿De que hablas? – pregunté haciéndome la que no sabia nada y todavía tapándome los ojos.
- Jacob- llamó Carlisle- ven te daré ropa- sentí como pasaba por mi lado y las pisoteadas se alejaban en el piso de arriba.
-Si que Jacob ha crecido - dijo Emmett entre risas, mientras escuchaba un gran refunfuño de Jacob.
- ¿De que hablaba Kevin? – exigí sacándome las manos de los ojos y mirándole directamente a los ojos.

By Kevin CAPITULO XXIX: ENGAÑO

No podía creer lo que había visto; Edward había saltado desde la ventana de Bella sin ningún problema y su rapidez era sobrehumana.
"No me iban a engañar, yo se muy bien lo que vi, yo se muy bien lo que tengo que hacer", pensé para mi mismo. Claro que ni siquiera Bella iba a dejar que yo creyera lo que me habían querido explicar.
Tomé mi auto y me fui hacia mi casa, me bañé para tranquilizarme un poco, me cambié y salí en mi auto nuevamente. No tenía ni idea de a donde dirigirme, pero algo me hizo volver a la casa de Bella.
Aparqué el auto lo suficientemente lejos para que nadie lo viese, me bajé y caminé como un fugitivo hacia su casa. Nadie estaba; me senté un segundo en el escalón a pensar a donde podía ir, qué podía hacer para descubrir la verdad.
En ese momento escuché el sonido de una moto, corrí detrás de la casa para que no me viese fuera quien fuera.
Al ver era Jacob, caminó hacia la puerta y tocó, nadie atendió y cuando se proponía a irse, puse mi mejor cara de terror y corrí hacia él.
- Jacob, Jacob - grité como un desesperado. Mi voz sonaba como una campana gótica. Se dio media vuelta rápido entre asustado y confundido.
- Kevin -dijo reconociéndome al instante - ¿qué pasa?
- Bella... - al escuchar su nombre se puso aún más asustado, parecía que los ojos se le iban a salir.
- ¿Qué pasa con Bella? - preguntó ansioso y nervioso.
- No lo se. Edward... yo se lo que son.
- Pero Bella... ¿qué pasó con ella?
- Edward se puso como loco y se la llevó violentamente.
- Maldito chupasangre ya va a ver lo que es una fiera enojada
- "¿maldito chupasangre?", repetí. ¿De qué diablos estaba hablando?
- Si. Ese chupa sangre, lo mismo opino. Lo mataré si algo le hace a Bella - repetí con furia. Jacob me miró aún enojado y en confianza. Se había creído todo mi teatro.
- Kevin, debes guardar el secreto. No le debes decir a nadie que Edward es un vampiro, ¿de acuerdo?. A pesar de que lo odie, no puedo poner en peligro a todos, y eso llevaría a mi familia con ellos - "¿Qué rayos?", ¿vampiros dijo?. ¿Era una maldita broma?, ¿su familia? De acuerdo, esto era más de lo que yo pudiese imaginarme, intenté hacerme el idiota.
- No te preocupes, el secreto no saldrá de mí. Pero, no estoy seguro de saber que eres tú. Lo de Edward lo sé, ¿pero tú?
- Vamos por Bella
- dijo sin escucharme, o simulando no hacerlo - súbete en mi - lo miré extrañado. Era un chico sumamente enorme, demasiado para su edad o la edad de cualquier otra persona. Pero de ahí a subirme en él, podríamos ir en moto o en mi auto, seria más rápido.
Cuando me proponía a plantearle mis otras opciones, sucedió.
Jacob se movilizó locamente, le comenzaron a salir pelos de su cuerpo, la ropa se desgarró de una manera infernal; su boca se convirtió en un hocico; era un lobo, uno muy grande y furioso.
Caí sentado en el piso, y comencé a arrastrarme rápidamente hacia atrás.
Jacob me miró extrañado, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas por la ansiedad, el miedo y la sorpresa de lo que estaba viendo. UN HOMBRE LOBO.
¿En qué estaba metida Bella?, ¿ella era algún animal mitológico? ¿En qué me había metido yo? Esto no podía ser real.
Jacob se acercó hacia mi lentamente, intentando no asustarme, impresionado y extrañado de mi reacción.
Me quedé inmóvil, mientras el se acercaba, no había peligro aunque podría desmayarme. Su hocico rozó mi mano en torno de tranquilidad, me paré de a poco y acaricié su cabeza en paz. Volvió a convertirse en humano.
- ¿Qué pasa Kevin? - preguntó confundido.
- No...no, sabía que tu eras...un...¿hombre lobo? - mis palabras se entrecruzaron, tartamudee y pregunté por si metía la pata. Aunque era claro.
- Disculpa Kevin, estaba furioso por lo de Bella. Aún lo estoy.
- Yo...te mentí
- dije, ya sabía toda la verdad y demasiado fácil, aunque esto me hubiese costado mi integridad mental y todo mi mundo, o el mundo que yo creía mío era mentira.
- ¿De qué hablas? - preguntó Jacob inocentemente y me sentí mal. Lo había engañado para saber la verdad, no quería pensar que algo le pudiese pasar por culpa de mi curiosidad, si así podía llamarse.
- No sabía nada sobre vampiros, hombres lobos, ni nada por el estilo. Hoy vi a Edward saltar de la ventana de Bella de una manera increíble y correr sobrehumanamente, solo quería saber la verdad. Y pensé que tu podrías sacarme la duda por ser el mejor amigo de Bella. Disculpa…yo…
- Dios, me matarán. Me matarán, claro que lo harán
– dijo para si – pero, ¿Bella, está bien? – preguntó ahora para mi.
- Si ella está bien.
- Maldito Kevin, maldito Kevin
– dijo corriendo hacia su moto, aún desnudo y se fue rápidamente. ¿Qué haría yo ahora?